Más democracia, no menos

Más democracia, no menos

Una teoría de la democracia compleja.
Gobernar en el siglo XXI

Daniel Innerarity
448 páginas. Galaxia Gutenberg, 2020

En un momento, en que alguna opinión ha corrido sobre la eficacia de los sistemas autoritarios frente a los sistemas democráticos, y cuando hemos sufrido, en nuestras carnes, el dilema entre libertad y seguridad se hace no solo necesario, sino imprescindible, repensar cómo articular la gobernanza democrática en sociedades complejas como en las que nos toca vivir.

El presente libro Una teoría de la democracia compleja es una reflexión ordenada, con afán divulgativo, sistemática y ampliamente refrendada bibliográficamente, de cuáles son, a juicio del autor, los principales retos que el mundo en el que vivimos ha de afrontar para hacer posible una gobernanza democrática.

Nos sitúa ante un marco conceptual que nos prevenga ante corrientes políticas «simplificadoras» o delegaciones de la responsabilidad política a los criterios tecnocráticos. Así, al comienzo de su reflexión se nos indica que «quien se desentiende de la complejidad termina gobernando insuficientemente, pero quien se deja guiar por criterios técnicos olvida las obligaciones de legitimación, y en ambos casos se acaba lesionando tanto las exigencias de la eficacia como las de la democracia».

Este déficit de complejidad afecta a las instituciones, pues han de responder a problemas complejos (construir ciudades y sistemas de energía inteligentes, prevención de conflictos, lucha contra el cambio climático, combate contra la pobreza, la inestabilidad financiera, la degradación medioambiental o la gestión de las crisis) que trascienden los límites de las actuales experiencias democráticas.

Estos retos conllevan no solo ampliar la democracia para que sea más deliberativa, con la presencia de más actores y más lógicas, sino que es precisa una reflexión sobre las formas de gobierno, sobre la acción de gobernar, de la que, a juicio del autor, hoy carecemos.

Probablemente, este sea el núcleo fundamental que pretende desentrañar el libro. Y lo hace a partir de tres grandes apartados, además de la introducción de la que hemos dado unas pinceladas.

En el primero, se nos aproxima a lo que se entiende por complejidad, para después, irnos acercando a las repercusiones que tiene en las decisiones de gobierno. Afirmaciones como «tan esencial a una democracia es la obtención de determinados resultados como la implicación de la gente en la toma de decisiones» no dejan de apelar al núcleo de la actual credibilidad democrática.

El segundo, aborda directamente qué debe suponer la tarea de gobierno en las sociedades complejas. El autor parte de una propuesta de gran narración que le «permite vislumbrar que ese futuro no tan lejano todo lo que se construye de positivo para la convivencia política en el siglo XXI será en términos de diferencia reconocida. Ni la imposición ni la subordinación ni la exclusión ni el unilateralismo son compatibles con una sociedad democrática avanzada». Esta es una premisa para plantear el papel necesario de la administración y la burocracia; la mirada larga, de futuro, en las decisiones políticas; la negociación o, algo tan actual, como la capacidad de previsión política para gobernar las crisis. Dejo esta frase a modo de ejemplo: «Si no conseguimos aprovechar crisis como las actuales para llevar a cabo las reformas necesarias, el futuro de nuestras formas de gobierno no es nada prometedor».

Finalmente, nos acerca a lo que se podrían denominar los caminos de profundización democrática: «la solución al problema que nos ocupa no sería menos democracia (recurso a los expertos, aumentar la delegación de confianza o renunciar al control popular) sino más democracia. Y aquí se desgranan interrogantes que, lejos de ser ciencia ficción, nos proponen avanzar más allá de una democracia electoral, como la que hoy tenemos, y ampliarla hacia una democracia transnacional, intergeneracional, paritaria y ecológica.