La red de Adoratrices reclaman una ley integral contra la trata

La red de Adoratrices reclaman una ley integral contra la trata
La red de Adoratrices hace un llamamiento a la adopción de una ley integral contra la trata que incorpore todas las finalidades de explotación para dar respuesta a esta grave violación de los derechos humanos. Se calcula que las mujeres y las niñas representan casi las tres cuartas partes (71%) de todas las víctimas de la esclavitud moderna.

La Red de Adoratrices, a través de sus proyectos de atención integral a víctimas de trata, denuncia en un comunicado que, “la esclavitud sigue vigente y ha evolucionado hacia otras formas, como el trabajo forzado o la trata de seres humanos, que incluye finalidades de explotación fuertemente feminizadas”, coincidiendo con la celebración, hoy, del Día Internacional de la Abolición de la Esclavitud.

Los proyectos de Adoratrices, Esperanza y SICART, visibilizan y dan respuesta a mujeres víctimas de trata “con finalidades infradetectadas en nuestro país y fuertemente marcadas por el género”, como son la explotación sexual en pornografía, la esclavitud sexual, la gestación de bebés para su posterior venta o adopción ilegal, la criminalidad forzada, los matrimonios forzados y la explotación laboral en el trabajo del hogar. Estas dos últimas, “tienen una incidencia desproporcionada en mujeres y niñas y, por tanto, suponen formas de violencia contra la mujer por razones de género”, según manifiesta Rosa Cendón, portavoz de la red. El trabajo del hogar supone explotación cuando son sometidas a trabajo o servicios “bajo amenazas y sin su consentimiento”.

Ley integral contra la trata

Las formas de trata, su conocimiento y profundización, recogidas en el documento #Tambiénestrata, son analizadas “con diez casos reales”, en relación al marco legal existente. Muestra los distintos elementos de vulnerabilidad de las mujeres tratadas, los procesos de captación, traslado, sometimiento…, y salida de esta situación por cada una de ellas. El estudio señala que España es país de origen, de tránsito o destino de la trata para estas finalidades de explotación, siendo fundamental “una ley integral que haga frente a la trata en cualquiera de sus manifestaciones, mejorando la identificación y asistencia a todas las víctimas”.

Aicha, joven trabajadora, sufre trata en el empleo del hogar

Uno de los casos reales recogidos en #TambiénEsTrata es el vivido por Aicha, que es explotada laboralmente en España. Ella es de Marruecos, tiene 34 años y proviene de una familia muy humilde, del entorno rural, sin recursos económicos suficientes, no tuvo la oportunidad de ir a la escuela y alfabetizarse. Siendo menor de edad, empieza a trabajar como interna en un domicilio realizando tareas del hogar y del cuidado para un matrimonio y, posteriormente, en otros domicilios de ciudades próximas.

Estando empleada como trabajadora del hogar y del cuidado para un matrimonio mayor en Marruecos, contacta con una mujer, también de nacionalidad marroquí, que le ofrece un empleo como trabajadora del hogar y para cuidar de su hijo menor, en su domicilio en España, por un salario de 100 euros al mes. Ella misma se ocuparía del viaje y de los trámites necesarios. Ante la falta de oportunidades y la escasez de recursos, decide aceptar la oferta, pensando que un empleo en España es una buena oportunidad para mejorar su situación y la de su familia. Tras aceptar la oferta, viaja a España siguiendo las indicaciones de la empleadora, entrando irregularmente por vía terrestre, con los contactos que ésta le facilita.

Una vez en el domicilio de la empleadora, las condiciones inicialmente pactadas cambian y Aicha es sometida a explotación y trabajo forzado. En ningún momento recibe salario alguno por su trabajo. Es sometida a un férreo control de movimientos, y no cuenta con su documentación personal ni con la autorización necesaria para residir y trabajar en España. En esas circunstancias, tiene prohibido salir sola del domicilio bajo la amenaza de que, en caso contrario, podría tener problemas con la policía.

Además, es víctima de constantes humillaciones y agresiones físicas y verbales por parte de su empleadora y de la pareja de ésta, hasta el punto de recibir un trato inhumano y degradante, poniendo gravemente en peligro su integridad física, psíquica y moral (que  incluyen palizas con una barra de hierro, rociarle café en las heridas o tirarle lejía en la cara).En una ocasión las palizas llegaron a fracturarle la nariz, en otra ocasión le quemaron la cara con un pastel recién sacado del horno. En ningún momento puede ser asistida por personal sanitario causándole la violencia sufrida secuelas físicas visibles.

Transcurrido aproximadamente un año y medio, tras recibir otra paliza por parte de su empleadora, decidió pedir auxilio a través de una de las ventanas de la casa. Una persona la oyó y lo puso en conocimiento de una patrulla de policía local que se encontraba en servicio por las inmediaciones de la vivienda. A su vez, agentes de la policía local solicitaron la intervención de una brigada de la Policía Nacional que se personó en el inmueble y comprobó la presencia de Aicha, visiblemente herida, cuando trataban de esconderla fuera de la casa. La pareja de empleadores fue detenida y la víctima, atendida por una organización especializada para víctimas trata de seres humanos.