El Fondo de Solidaridad de la HOAC de Burgos colabora con la caja de resistencia de Aspanias

El Fondo de Solidaridad de la HOAC de Burgos colabora con la caja de resistencia de Aspanias
El Fondo de Solidaridad de la HOAC de Burgos ha colaborado, con una aportación simbólica, en la caja de resistencia de los trabajadores de Aspanias, en conflicto con la dirección por mantener las condiciones de trabajo y cambiar el modelo actual de gestión.

Tras enterarse por los medios de comunicación de las jornadas de huelga de hace unos meses, convocadas por los comités de empresa, tanto de la Fundación Aspanias como de la Fundación CISA, militantes de la HOAC se pusieron en contacto con una representación de los trabajadores.

La Asociación de Padres y Familiares de Personas con Discapacidad Intelectual o del Desarrollo (Aspanias) nació en 1964 con el objetivo de “defender los derechos de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y de sus familias”, ante la carencia de servicios adecuados para este colectivo.

En 2004, se creó la Fundación Aspanias para modernizar la gestión y ofrecer mejores servicios a sus asociados y responder a sus nuevas necesidades. Más tarde, se dotó del centro especial de empleo Fundación Centro Integral de Servicios Aspanias (CISA), así como de Aspaniasmerc, para la gestión de residencias de dependientes.

La representación legal de los trabajadores de ambas fundaciones informó a una delegación de militantes de la HOAC de Burgos de los años de conflictividad laboral, al calor de la delicada situación económica de las distintas obras y empresas, que había provocado impago de nóminas, además del anuncio de despidos.

Falta de control y transparencia

Según la información de los comités de empresa, el grupo Aspanias mantiene un presupuesto anual que ronda los 18 millones de euros, en gran parte procedente de subvenciones y adjudicaciones públicas, cuenta con 650 trabajadores y trabajadoras que prestan servicio a cerca de 1000 usuarios y usuarias.

Las secciones sindicales denuncian el gasto sin control, la falta de transparencia y de rigor en la gestión, además de los salarios significativamente muy altos de una minoría que participa de la dirección, mientras que algunas personas contratadas tanto en su centro especial de empleo como en otras áreas del grupo han tenido que acudir a las redes vecinales de solidaridad y organizaciones caritativas para llegar a fin de mes, ante sus exiguas nóminas, recortes y retrasos.

La versión sindical apunta que, en los últimos 10 años, la dirección no ha sido capaz de alcanzar ningún acuerdo con la representación legal de sus trabajadores y se ha opuesto a compartir las decisiones estratégicas tomadas por los gestores, aprobadas casi por inercia por la junta rectora de turno.

Fondo de Solidaridad de las trabajadoras y los trabajadores cristianos

El Fondo de Solidaridad de la HOAC de Burgos, como el de otras diócesis de España, se creó como instrumento para encauzar la solidaridad con las personas trabajadoras más vulnerables, así como gesto de comunión con el mundo del trabajo en lucha. En esta ocasión, la aportación económica ronda los 1200 euros.

“Es una manera de acercarnos e involucrarnos en las movilizaciones en defensa de la dignidad del trabajo y mostrar nuestra solidaridad, aunque nuestra contribución económica no deja de ser simbólica”, comentó Mariano López, responsable diocesano de Compromiso de la HOAC.

“Agradecemos y valoramos el apoyo material de la HOAC con el que hemos podido aliviar en algo la situación de trabajadores discapacitados con familia, a las que se le deben nóminas que no superan el salario mínimo, pero también el empujón moral que significa”, explicó Rafael Lacalle, secretario del comité de empresa de la Fundación Aspanias.