Aumenta la precariedad y la explotación de las mujeres en todo el mundo, también en España

Aumenta la precariedad y la explotación de las mujeres en todo el mundo, también en España
En el Día de la Mujer Trabajadora tanto Cáritas como Manos Unidas alertan del mayor impacto que la pandemia actual está teniendo en la mujer en todo el mundo, también en España.

“Si en 2020 decíamos que la pobreza tiene rostro de mujer, en 2021 podemos atestiguar, por nuestra experiencia, que los efectos de la pandemia también lo tienen”, expresa Cáritas en su comunicado. Manos Unidas, por su parte, alerta del aumento para las mujeres del planeta de las cargas de trabajo, la precariedad laboral, la violencia y la trata. La pandemia, indica, está llevando “a millones de mujeres a situaciones límite”.

“Las mujeres son doblemente golpeadas por un modelo estructural, en el que al flagelo de las violencias machistas se suman las desigualdades múltiples, como son el origen étnico, la edad, la situación socioeconómica, la discapacidad o la ubicación geográfica, que impactan en las mujeres en condiciones más precarias y aumenta su riesgo de exclusión social”, señala Cáritas.

Las mujeres, además, con menos protección social que los hombres y mayor tasas de precariedad laboral, son la mayoría de los hogares monoparentales y son las principales sustentadoras de los cuidados familiares y están viendo como el confinamiento domiciliario ha provocado un incremento de la situaciones de violencia. Según un informe elaborado por Cáritas en septiembre de 2020 sobre los efectos de la COVID-19 en las familias acompañadas, los hogares monoparentales, que en su inmensa mayoría están encabezados por mujeres, la pobreza se sitúa en el 62%, un porcentaje superior al que arroja el conjunto de familias acompañadas por Cáritas (54%).

En abril de 2020, Naciones Unidas adelantaba que las mujeres constituyen el 70% de la fuerza de trabajo en el sector sanitario y tienen más probabilidades de trabajar en la primera línea de atención, especialmente las enfermeras, las comadronas y las trabajadoras sanitarias. Lo mismo cabe decir para la mayoría del personal de servicio de los establecimientos de salud (limpieza, lavandería o comedores). Los datos actuales proporcionados por el Parlamento Europeo lo confirman.

Para la organización de atención humanitaria de la Iglesia de España, urge que “todas las políticas públicas pongan en el centro a las mujeres y las niñas en todos los ámbitos, y acaben con las dinámicas de exclusión social”.

Manos Unidas ha querido poner el acento en que “la crisis del coronavirus ha traído consigo un empobrecimiento generalizado entre los colectivos más vulnerables, que suelen estar encabezados por las mujeres” y describe que “entre las muchas consecuencias que la pandemia está teniendo entre las mujeres, destaca, también, un notable aumento de la violencia tanto dentro como fuera del hogar, un incremento de la precariedad laboral y un alza de los casos de tráfico de mujeres y niñas”.

También llama la atención sobre el hecho de que “el cierre de los colegios ha aumentado, también, los casos de abusos contra las niñas, el abandono escolar y los embarazos adolescentes”, lo que tendrá un impacto muy grave en las mujeres del futuro.