#PescarDerechos para acabar con la discriminación y precariedad de las mujeres

#PescarDerechos para acabar con la discriminación y precariedad de las mujeres
Uno de los sectores con más precariedad, peores salarios y mayor discriminación entre hombres y mujeres en España es la industria de las conservas y el procesado de pescado, que emplea a cerca de 30.000 personas, un 60% mujeres.

Desde sus orígenes, se ha conformado como una actividad propicia para generar un “complemento salarial de las familias”, un añadido al salario principal, tradicionalmente, el de los hombres. Hoy encarna el paradigma de las desigualdades en el trabajo entre hombres y mujeres de nuestro país.

El sesgo por sexos en la utilización de categorías profesionales y los complementos salariales, en las modalidades de contratación, así cómo la propia infravaloración de las tareas encomendadas a las mujeres origina una gran brecha salarial.

Menos sueldo, peor contrato y más penosidad

Las trabajadoras cobran casi un 30% menos que sus compañeros hombres dentro de este sector, ubicado sobre todo en Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía, Euskadi, Galicia y Asturias.

La categoría profesional de maestro de fabricación, mayoritariamente ocupada por mujeres, cuenta con un salario inferior en un 22% al que cobran los almaceneros y un 9% inferior al de ordenanzas, conserjes y vigilantes, en su mayoría hombres. Así lo establece el convenio estatal de las conservas.

Todos los puestos de trabajo donde los hombres son mayoría se retribuyen por encima de los 1.000 euros al mes, mientras que el puesto mejor pagado de los ocupados en su mayoría por mujeres es de 925 euros.

Ellas sufren mayor penosidad en sus condiciones laborales, al concentrarse en empleos directamente relacionados con la producción, como sierra y corte; empacado, enlatado y fileteado; y cerrado y envasado. En cambio, los hombres solo son mayoría en una ocupación de producción: emparrillado y cocina.

“Cuando alguien entra a trabajar en esta industria, podemos decir que en función del sexo, le ocupan en un puesto de trabajo”, describe Eva Perujuaniz, socióloga de la Federación de Industria de CCOO responsable de un exhaustivo y novedoso estudio sobre la precariedad y discriminación en la industria del pescado.

Ofensiva contra las viejas inercias

El análisis ha servido no solo para detectar las múltiples brechas del sector, muchas ya conocidas, sino sobre todo para explicar cómo se dan estas situaciones, según el secretario general de CCOO, Unai Sordo, quien ha explicado que el sindicato ha puesto en marcha una ofensiva para acabar con “viejas inercias”.

Esta acción sindical, como ha comentado el propio Sordo, será parecida a la desarrollada en el sector cárnico, donde 23.000 personas que estaban siendo ocupadas en falsas cooperativas de autónomas, hoy son trabajadores y trabajadoras con más derechos, a los que se les aplica el convenio colectivos correspondiente y  las cotizaciones correctas a la Seguridad Social.