Arcadi Oliveres, un hombre de paz

Arcadi Oliveres, un hombre de paz
Arcadi será un referente para una generación de gente joven que se abrió a la militancia en la década de los 90 hasta ahora. Sus conocimientos como economista y sus dotes de oratoria las dirigió a la defensa de los más débiles.

Sus pasos como militante los inició en Pax Christi, participando en las décadas de los 60 en las marchas europeas, lo que le permitió entrar en contacto con jóvenes europeos y con el pacifismo europeo, con ellos aprendió y profundizó en el concepto de la noviolencia y en el compromiso por los derechos humanos. Estos aprendizajes guiaron toda su vida.

Su compromiso político se plasmó en la defensa de la democracia y las libertades democráticas durante la dictadura y la Transición. Así durante su época de estudiante universitario al 66 implicó muy activamente en las asambleas clandestinas del Sindicato Democrático de Estudiantes. En los 70 se implicó en varias plataformas y actividades en favor de la democracia y las libertades. También se implicó en el nacimiento del movimiento vecinal, en concreto en la creación de la asociación de vecinos de la Izquierda del Eixample.

En este ámbito es importante mencionar, desde su vinculación con Justicia y paz, su compromiso, junto con Joan Gomis y Joaquin Ruiz-Giménez, en el desarrollo de varias campañas de oposición a la pena de muerte en los últimos años del franquismo para evitar estas ejecuciones. Enviaron mensajes a Franco, se reunieron con el nuncio vaticano en España, con el cardenal de Barcelona, ​​con el presidente de la Conferencia Episcopal y pidieron la actuación del Papa para detener estas ejecuciones, tanto de los condenados del proceso de Burgos como la de Salvador Puig Antich en Barcelona.

Fue un precursor incansable del movimiento por la paz

Yo conocí a Arcadi en los 80, en el movimiento anti-OTAN en Barcelona, ​​en los debates y en el apoyo al movimiento de objetores de conciencia al servicio militar obligatorio, de la noviolencia y en las campañas de objeción fiscal al gasto militar. En paralelo para 1984 Arcadi entró en contacto con la incipiente Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT) y así fue como después de perder el referéndum de la OTAN, Arcadi, nos propuso a algunas personas sumarnos a Justicia y Paz y abrir un área nueva de trabajo por la paz, centrada en la venta de armas, en la industria militar y involucrarnos en campañas europeas contra las exportaciones de armas, el desarme y contra las guerras. Él fue un precursor incansable del movimiento por la paz.

En paralelo y como persona siempre comprometida con los más débiles, se dedicó a denunciar las injusticias sociales, es decir, la falta de paz en nuestra sociedad y los excluidos de lo llamábamos “tercer mundo”. Así se comprometió y lideró la primera “Campaña del 0,7%” de ayuda al desarrollo, después la campaña de la condonación de la deuda externa de los países empobrecidos, la campaña de denuncia del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional. Impulsor de la banca ética e hizo de mediador entre los inmigrantes sin papeles encerrados en la Iglesia del Pi y la Generalidad de Cataluña.

Su activismo social se ha caracterizado por combinar la acción local dentro de un marco global. Así, en 1999 participó en la primera cumbre mundial de activistas por la Justicia Global en Seattle, que protestaban contra la cumbre de la Organización Mundial del Comercio.

Con él el activismo social catalán se unió al movimiento mundial de descontentos y críticos con el neoliberalismo globalizador y en solidaridad con la población de los países empobrecidos. Este movimiento de resistencia “antiglobalización” o altermundista asumió el lema “Otro Mundo se Posible”, un movimiento plural y heterogéneo, que aglutinó sindicalistas, ambientalistas, indigenistas, organizaciones cristianas, feministas, organizaciones de derechos humanos y muchas organizaciones sociales.

Un movimiento que reivindicaba priorizar los valores sociales y ambientales en frente del neoliberalismo económico que solo busca beneficiar a las grandes multinacionales de los países enriquecidos, que provocó la precarización del trabajo, la consolidación de un modelo económico injusto e insostenible, al tiempo que socavaba la capacidad democrática de los Estados.

Siempre ha apoyado todas las movilizaciones de los movimientos sociales y ha sido un activista que no ha tenido un NO puedo como respuesta

Arcadi era la persona que aglutinaba a todos los militantes altermundistas que asistíamos los Foros Sociales Mundiales, era el punto de referencia y de información. Bajo su impulso las organizaciones catalanas y en especial las de Barcelona hicimos tejer red entre nosotros y al igual que en otras partes del mundo organizamos grandes protestas. Arcadi nos ha acompañado en todas las grandes “movidas” y manifestaciones, apoyando la movilización del 15M en plaza Cataluña. Arcadi siempre ha apoyado todas las movilizaciones de los movimientos sociales y ha sido un activista que no ha tenido un NO puedo como respuesta, siempre ha estado dispuesto a dar la cara por una causa justa.

En definitiva, podemos decir que su trayectoria vital ha estado marcada por su labor en defensa de los derechos humanos, la solidaridad universal con los más débiles y con los derechos de los pueblos. Su activismo se ha hecho patente con innumerables conferencias y actos por toda España convirtiéndose en un personaje influyente y querido. Arcadi ha sido y es un referente intelectual y de vida comprometida en la formación de muchas generaciones de jóvenes catalanes.

Formado en una fe que se compromete políticamente, era un creyente nacido del Concilio, que quería ser una voz de la Iglesia con lenguaje secular

Arcadi era una persona creyente, formado en una fe que se compromete políticamente, era un creyente nacido del Concilio, que quería ser una voz de la Iglesia con lenguaje secular que habla de los problemas del mundo, de los derechos humanos y del desarrollo humano. Arcadi habló de su fe con un lenguaje comprensible mostrando una Iglesia comprometida con las causas de la humanidad.

Arcadi se enfrentó a todo aquello que nos decían que no se podía cambiar y se comprometió a cambiar todo lo que era inaceptable y por el camino nos ha cambiado a muchos de nosotros, ha sido nuestro referente y nuestro maestro. Esta es la suerte que hemos tenido los que lo hemos conocido y hemos trabajado a su lado, hemos podido transitar por un camino difícil, a menudo poco transitado, pero muy gratificante, lleno de aprendizajes y de emociones.