Cerca de 235.000 trabajadoras del hogar carecen de contrato en España

Cerca de 235.000 trabajadoras del hogar carecen de contrato en España
Un tercio de las cerca de 700.000 empleadas del hogar en España trabajan sin contrato ni afiliación a la Seguridad Social. El Estado todavía no ha ratificado el Convenio 189 de la OIT, diez años después de su aprobación por la comunidad internacional.

Las trabajadoras del hogar de nuestro país no cuentan con los mismos derechos que el resto de los trabajadores en asuntos tan importantes como la prevención de riesgos laborales, el despido o la protección al desempleo.

“La ratificación por España del Convenio 189 sería un paso decisivo para acabar con esa discriminación y abriría un proceso nuevo de reactivación de la afiliación a la Seguridad Social de las empleadas del hogar, hoy en situación de trabajo no declarado, que sería muy beneficioso para estas empleadas y para la economía y el empleo de toda la sociedad española”, según ha declarado el director de la Oficina de la OIT para España, Joaquín Nieto, en la presentación del informe Hacer del trabajo doméstico un trabajo decente.

Gran desprotección en todo el mundo

En dicho estudio, que sirve de antesala del Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos que se celebra el 16 de junio, se analiza la repercusión del convenio sobre el empleo en el hogar aprobado en 2011.

Se estima que alrededor de 61,4 millones de trabajadores domésticos tienen un empleo informal. Cerca de 8 de cada 10 de las 75,6 millones de personas que en todo el mundo realizan este trabajo esencial en los hogares no tienen contrato ni protección social.

Sin embargo, el trabajo doméstico es una fuente de empleo importante,  representa el 4,5% del trabajo asalariado en todo el mundo, con una presencia abrumadora de mujeres., unas 57,7 millones de personas en ese sector, tres cuartas partes, son mujeres. En los Estados Árabes y África del Norte, en cambio, los hombres son mayoría, el 63,4%.

Avances demasiado lentos

En los diez años transcurridos desde la firma del Convenio 189, ratificado por 32 países en el mundo, ocho de ellos miembros de la Unión Europea, se han producido algunos avances relacionados con el salario mínimo, los tiempos de trabajo o la cobertura bajo las leyes laborales.

En algunos países se ha establecido un salario mínimo legal para los trabajadores domésticos equivalente al de los otros trabajadores, pero todavía 41 millones de personas carecen de base legal para ello.

Ha aumentado el número de trabajadores domésticos con derecho a límites en sus horas semanales normales, o a un descanso semanal equivalente al que disfrutan otros trabajadores; y periodos de vacaciones anuales iguales. No obstante, alrededor del 28% de los países no imponen límites a las horas normales de trabajo semanales, el 14% de los países no proporcionan ningún derecho al descanso semanal y el 11% no proporciona ningún derecho a vacaciones anuales remuneradas.

Ha disminuido en 16 puntos porcentuales el número de quienes estaban en situación de exclusión total de la aplicación de la legislación del trabajo. Pero queda un 8,3% en situación de exclusión, la mayoría en los Estados Árabes y en Asia y Pacífico.

La violación de la legislación, allí donde se ha aprobado, sigue siendo un grave problema. Solo una de cada cinco personas que realizan trabajo doméstico goza de cobertura de seguridad social efectiva en relación con el empleo.

La conclusión principal de la OIT es que diez años después la mayoría de estas personas siguen sin disponer de una equiparación plena de derechos y sin que se les reconozca su condición plena de trabajadores y de prestadores de servicios esenciales.

De hecho, en el peor momento de la crisis, la pérdida de empleo entre quienes realizan trabajo doméstico fue superior en términos globales a la registrada en otros sectores: de entre el 5% y el 20% en los países europeos y todavía peor en las Américas, en torno al 25%.

Por si fuera poco, la pandemia ha empeorado unas condiciones de trabajo que ya eran muy malas. Se calcula en más de 60 millones el volumen de trabajadoras y trabajadores domésticos en la economía informal y expuestos a ser golpeados en cualquier momento por algún infortunio.

“La crisis ha puesto de relieve la necesidad acuciante de formalizar el trabajo doméstico a fin de que quienes se dedican a ello accedan al trabajo decente; se ha de comenzar por ampliar y aplicar la legislación laboral y de seguridad social de todas las personas que ejercen el trabajo doméstico”, señaló Guy Ryder, Director General de la OIT.

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