Bermanchs Garrido: “La responsabilidad en la HOAC es vocación comunitaria”

Bermanchs Garrido: “La responsabilidad en la HOAC es vocación comunitaria”
Berchmans Garrido ha desempeñado durante cuatro años la responsabilidad de Formación dentro de la Comisión Permanente de la HOAC. Al concluir el tiempo de servicio para el que ha sido elegido, hablamos con él para comentar su experiencia.

¿Cómo valoras tu desempeño como responsable de Formación de la Comisión Permanente de la HOAC?

No soy yo quién para valorar mi paso por la Comisión Permanente. Además, no creo que sea propio de la HOAC fijarnos en desempeños, esa es una mirada propia de un balance de resultados y no responde a criterios propios de nuestra mirada comunitaria.

Para mí, desempeñar una responsabilidad en la Comisión Permanente, en principio, no debería apartarse, en su fundamento, de la vocación comunitaria que tienen todas las responsabilidades en la vida de la HOAC. Es una mirada especial que cado uno y cada una aporta a lo que comunitariamente decidimos, sea la vida del equipo, la diocesana, la HOAC general.

Otra cuestión es que cuando asumí esa responsabilidad me encontré, como cualquiera que llegara, con unas tareas que debía tirar adelante, muchas de ellas que no imaginaba, y que a pesar de que hubiera expresado mi vocación de servicio, uno acarrea algunas cualidades pero también muchas carencias y defectos.

Y frente a ese vértigo inicial me he encontrado con una comunidad que acoge, empezando por mis hermanos y hermanas en la Comisión Permanente, y por tantos y tantas militantes que se ofrecen y colaboran generosamente para sostener la formación de la HOAC como camino de encuentro y seguimiento de Jesucristo en el mundo obrero y del trabajo precario y pobre.

Y, en definitiva, mi tarea la pongo en manos de Dios, Padre y Madre, creo que la HOAC es cosa suya y ya sabrá darle el valor que deba tener. Y he recordado en más de una ocasión una cita de Guillermo Rovirosa: «Porque fue voluntad de Dios, y no obra de hombre, se fundó la HOAC. Si la HOAC debiera sostenerse por la industria humana, dónde pararía a estas horas.» Y cuánta razón tiene.

Además de tener una experiencia de comunidad intensa, he podido comprobar cómo he sido “acariciado”, cuidado

A nivel personal, ¿cómo has vivido tu paso por Madrid, alejado de tu familia y tu grupo de referencia?

Quienes llegamos a la Comisión Permanente, llegamos con nuestras circunstancias y, en mi caso, con el apoyo de mi familia. Así que, en cierta medida, todos y todas nos abrimos a vivir de otro modo, y a veces lejos de donde desarrollamos nuestra vida cotidiana. Sería mentira decir que no me cuesta cambiar, que no añoro la cercanía de las personas con las que he convivido cotidianamente, mi familia, mis amistades, mi equipo, las personas de mi diócesis, mis compañeros y compañeras de trabajo. Pero también es verdad, que además de tener una experiencia de comunidad intensa, como ha sido mi paso por la Comisión Permanente, he podido comprobar cómo he sido “acariciado”, cuidado, en la atención constante a mi familia y a cómo estaban viviendo esta circunstancia, por parte de mis hermanos y hermanas del equipo y mi diócesis, y proseguiría en un reconocimiento que no cabe aquí pero que lo llevo conmigo.

¿Cómo ha modificado la irrupción de la pandemia en tu tarea?, ¿qué lecciones extraes?

La pandemia ha afectado a la HOAC de maneras distintas, dependiendo de las etapas que hemos ido pasando. Lo más doloroso ha sido ver cómo ha afectado la enfermedad a militantes y a sus familias, y encajar el fallecimiento de personas muy queridas por nosotros y militantes de las distintas diócesis, sin poder acompañarlas como hubiésemos deseado. Aunque esto mismo ha sido ocasión para admirar la fe en el Dios de la Vida y la gratitud por tantas vidas entregadas, eso ha sido una gran lección para mí.

Hemos mantenido nuestra capacidad de deliberación y toma de decisiones, que nos ha llevado a aplazar nuestra XIV Asamblea General

Y como muchas organizaciones, tras una primera fase de parálisis que nos obligó a suspender los Cursos de Verano de 2020, por ejemplo, he podido apreciar cómo, a pesar de todas las dificultades, la HOAC general y sobre todo en las distintas diócesis ha ido descubriendo y experimentando maneras de hacer, hasta el momento insólitas en nuestra vida de movimiento, para mantener el hilo comunitario y celebrativo, para continuar nuestra tarea difusora e incluso nuestra formación. Así hemos mantenido nuestra capacidad de deliberación y toma de decisiones, que nos ha llevado a aplazar nuestra XIV Asamblea General, prevista para este agosto, y otras decisiones necesarias para mantener una parte de nuestra vida organizativa.

Pero siendo consciente de que los medios telemáticos nos abren posibilidades creo que hemos perdido también algo nuclear de nuestra vida comunitaria, empezando por la relación y comunicación directa y completa y terminando con algo tan esencial para nuestra vida cristiana que es la celebración que tiene una expresión principal en nuestro encuentro en la eucaristía.

¿Qué futuro le deseas a la HOAC y cómo crees que encajas en él?

Y ahora otras personas continuarán la tarea de cuidado de la HOAC desde la Comisión Permanente, de alentar las decisiones que entre todos tomamos, de ser vínculo entre la diversidad de situaciones y de sensibilidades que formamos el movimiento.

Y a mí me queda ahora un tiempo para digerir, con un poco de distancia, lo que ha sido esta etapa de mi vida, tanto para mí como para mi familia. Dar gracias a Dios por tantas personas que ha puesto en mi vida, que me han abierto, literalmente, sus casas y que tan generosamente me han brindado su cariño y apoyo.

Y volver a mi diócesis, que tanto me ha acompañado a través de muchos gestos y detalles personales, y desde mi pequeño mundo replantearme lo que quiere Dios de mí para servir a la misión que la HOAC tenemos encomendada.