Catar no investiga las muertes de los obreros que construyen los estadios del Mundial de Fútbol

Catar no investiga las muertes de los obreros que construyen los estadios del Mundial de Fútbol
Las autoridades de Catar muestran poco interés en investigar las muertes de los obreros, que con probabilidad podrían atribuirse a las largas jornadas y las altas temperaturas, de quienes construyen las infraestructuras del Mundial de Fútbol de 2022.

Amnistía Internacional ha documentado las muertes de seis trabajadores migrantes de Nepal y Bangladesh en el emirato árabe. Cuatro obreros de la construcción, un guardia de seguridad y un conductor de camión, que perdieron la vida mientras trabajaban o al acabar su jornada de trabajo.

Manjur Kha Pathan, de 40 años, se desmayó, sin poder ser reanimado, cuando trabajaba como conductor de camión en turnos de entre 12 y 13 horas al día. Días antes de morir, se había quejado de que el aire acondicionado de su cabina no iba bien. También Yam Bahadur Rana, de 34 años, perdió la vida en su puesto de trabajo como guarda de seguridad en el aeropuerto, lo que implicaba pasar muchas horas sentado bajo el sol.

Los compañeros de trabajo de Sujan Miah, de 32 años, encontraron su cuerpo sin vida en la cama. En los cuatro días anteriores a su muerte, la temperatura había superado los 40 °C, en el desierto donde estaba instalando tuberías. Tul Bahadur Gharti, de 34 años, trabajador de la construcción, murió mientras dormía tras una jornada laboral de aproximadamente 10 horas, con temperaturas que habían llegado a los 39 °C.

El también obrero de la construcción, Suman Miah, de 34 años, murió después de de realizar un largo turno con temperaturas que habían alcanzado los 38 °C. Mohammad Kaochar Khan, de 34 años, trabajaba como yesero. Fue hallado muerto en la cama.

Insuficiente prevención

Para evitar los riesgos asociados al trabajo a altas temperaturas, el Gobierno de Catar amplió en mayo de 2021 la prohibición de desarrollar actividad laboral a la intemperie del 1 de junio al 15 de septiembre, cuando antes  era del 15 de junio al 31 de agosto.

Además, cuando el calor y la humedad combinados arrojen una sensación térmica de 32 grados centígrados, la actividad laboral puede quedar suspendida. Los trabajadores tienen la facultad de presentar quejas ante el Ministerio de Desarrollo Administrativo, Trabajo y Asuntos Sociales, si consideran que corren riesgos de sufrir golpes de calor.

Sin embargo, el experto en salud y seguridad en el sector de la construcción, David Wegman, consultado por Amnistía Internacional, advirtió que la nueva legislación “dista mucho de cumplir con lo que es necesario para la protección de los trabajadores que están expuestos de muchas maneras a sufrir golpes de calor”.

La norma aprobada recientemente no incorpora la realización de descansos obligatorios proporcionados a las condiciones climáticas y la carga del trabajo desempeñado, solo habla del derecho de los trabajadores a “ir al propio ritmo”, cuando haga mucho calor.

Muchos trabajadores tienen series dificultades para adaptar sus tareas a las condiciones climáticas, dadas las relaciones de poder existentes entre ellos y sus empleadores, por lo que la medida más eficaz es establecer parones obligatorios.

Mejoras legislativas insuficientes

Aunque la presión de organizaciones defensoras de los derechos humanos, ha conseguido que el Gobierno decrete el fin del sistema de patrocinio (kalafa), implantado en todas las monarquías del Golfo, por el que es necesario el permiso previo del empleador para cambiar de empleo o salir del país. También se ha establecido un salario mínimo de 2802 dólares. Sin embargo, las prácticas abusivas en el trabajo siguen muy arraigadas.

La polémica concesión de la organización del Mundial de Fútbol ha impulsado la construcción de siete nuevos estadios, un nuevo aeropuerto, carreteras, sistemas de transporte público, hoteles y una nueva ciudad: Lusail. Infraestructuras que deberán estar listas para diciembre del año 2022.

Las familias afectadas, que en gran parte dependen de los ingresos de la persona fallecidas, tienen así pocas posibilidades de ser indemnizadas, mientras que el empresariado actúa en un clima de impunidad que no contribuye a adoptar las medidas de seguridad oportunas, para evitar nuevas muertes.

Catar cuenta con 2,8 millones de habitantes, de los cuales más de medio millón tienen la nacionalidad cataría y el resto son inmigrantes. Como en los demás países de la península arábiga, los sindicatos están proscritos. Las personas trabajadoras llegan al emirato principalmente desde el sudeste asiático y África, a través de la contratación en origen directamente por las empresas necesitadas de mano de obra o de las agencias de intermediación.

Entre 10.000 y 6.500 trabajadores muertos en las obras del Mundial de Fútbol

Algunas organizaciones estiman en 10.000 las muertes de trabajadores de la construcción, sucedidas en el ultimo decenio, en las obras del Mundial de Fútbol. Una investigación de The Guardian señal que ya son 6.500 las personas trabajadoras muertas desde que la FIFA designó a Catar como sede del campeonato, aunque podrían ser más, dado que todavía no hay datos sobre el presente año, ni de algunas embajadas de países que aportan una parte importante de la fuerza laboral presente en Catar, como Filipinas y Kenia.

Entre 2010 y 2019, han muerto en Catar más de 15.000 personas migrantes, según los registros oficiales de la administración catarí. Dado que no ha habido una investigación documentada, las causas de las muertes especificadas no son fiables, explica Amnistía Internacional. Atribuirlas a “enfermedad cardiovascular” no es suficiente, por lo que los expertos sospechan que los motivos reales podrían estar siendo ocultados.

“Cuando hombres sanos y relativamente jóvenes fallecen de manera repentina después de trabajar durante muchas horas en condiciones de calor extremo, se suscitan serias dudas sobre la seguridad de las condiciones de trabajo en Catar”, ha denunciado Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de la organización defensora de los derechos humanos.

Cockburn ha declarado que “al no investigar las causas fundamentales de las muertes de trabajadores migrantes, las autoridades qataríes están haciendo caso omiso de unas señales de alarma que, si se abordaran, podrían salvar vidas. También están negando a las familias afectadas su derecho a un recurso efectivo, y dejándolas con dolorosas preguntas sin responder”. El activista pide a las autoridades cataríes “investigar en profundidad todas las muertes de trabajadores migrantes”.

“Si los trabajadores han estado expuestos a condiciones peligrosas, como el calor extremo, y no se puede establecer otra causa de la muerte, Catar debe ofrecer a las familias una indemnización adecuada y actuar inmediatamente para reforzar los mecanismos de protección para los demás trabajadores”, señala Cockburn.

“Qatar es uno de los países más ricos del mundo, y no solo puede permitirse hacerlo mucho mejor, sino que tiene la obligación de hacerlo mucho mejor”, ha afirmado Amnistía Internacional.