La reforma de la Ley de Extranjería provoca reacciones encontradas

La reforma de la Ley de Extranjería provoca reacciones encontradas
La reforma que prepara el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, para facilitar el acceso al permiso de trabajo de las personas migrantes y así cubrir los puestos vacantes ha sido recibida con cierto alivio por las ONG y con críticas por los sindicatos.

Los cambios que prepara el ministerio que dirige José Luis Escrivá, conocida a través del diario El País, ha provocado reacciones diversas. Aunque todavía falta conocer los detalles, la ONG Oxfam Intermón, por ejemplo, ya ha celebrado la intención de acabar con las dificultades de las personas migrantes para regularizar su situación y tener acceso al mercado de trabajo normalizado.

Trabajadores migrantes de primera y de segunda

Las centrales sindicales, en cambio, han recriminado al ministro que prescinda del diálogo social que tradicionalmente ha acompañado la política migratoria y que en vez de apostar por aumentar el atractivo de los puestos de trabajo vacantes sin cubrir lance la idea de que esas malas condiciones de trabajo sí son aceptables para las personas extranjeras.

“Éramos conscientes de que el Reglamento y particularmente algunos de sus elementos precisaban una reforma, mucho antes de la pandemia del año 2020, y así lo hemos venido reclamando y esperando. Lo que no podíamos esperar era que el Gobierno, y particularmente el Ministerio competente, decidiera prescindir de este bagaje”, afirman en un comunicado CCOO y UGT.

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Los sindicatos recuerdan la existencia de la Comisión Laboral Tripartita de Inmigración, un avance pionero dentro de la Unión Europea, para logra la gestión colectiva de los flujos migratorios, al tiempo que lamentan que el Gobierno acepte una política integral discriminatoria al favorece que haya “trabajadores migrantes de primera clase y trabajadores migrantes de segunda”.

Igualmente, señalan el peligroso mensaje que supone aceptar por una parte la existencia de “puestos de trabajo que no se cubren porque deben mejorar sus precarias condiciones ” y por otra reconocer que “estas condiciones sí son aceptables para los trabajadores migrantes”.

CCOO y UGT critican el ninguneo a las organizaciones sindicales más representativas de este país y el clasismo que se desprende de “la forma en que se han venido tomando decisiones y que transmiten a la sociedad española la idea de que hay unos migrantes más aceptables que otros, y que, en cualquier caso, solo son aceptables si podemos extraer un beneficio económico”.

 

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