Sínodo

Sínodo

El cura que iba en bicicleta, había regalado a sus feligreses, una estampita con la imagen de la patrona y en su reverso, el magnificat. Siempre había tenido una gran devoción por María y esta, poco a poco, le había llevado a sentir un enorme respeto por las mujeres, cuestionar el papel secundario que les tenía reservado la Iglesia posterior a los años de Jesús y agradecer la indispensable e inconmensurable labor de su sacristana y secretaria parroquial, que no tenía voz ni voto en ninguna asamblea eclesiástica.

En el magnificat, María habla de la misericordia de Dios, de su preferencia por los pobres, canta su generosidad para con ella y para su pueblo. El cura que iba en bicicleta, se preguntaba si el Sínodo de Francisco sería una oportunidad para pedir a la Iglesia, la misericordia y la justicia para las mujeres.

Contenido exclusivo para personas o entidades suscritas. Para seguir leyendo introduce tus datos o suscríbete aquí. Si no los recuerdas, haz clic aquí

¿Necesitas ayuda? ¿Algo que aportar?