Sebastián Mora apela a cuidar y a no dejar solas a las personas trabajadoras más vulnerables

Sebastián Mora apela a cuidar y a no dejar solas a las personas trabajadoras más vulnerables
El profesor Sebastián Mora intervino en la primera sesión del curso sobre pastoral del trabajo en Burgos para desarrollar los principales retos de esta pastoral “en camino y dubitante, en un discernimiento continuo. Es una pastoral que forma conciencia pero no la sustituye, que debe escuchar el pálpito de esta tierra”.

Una de las propuestas que salió de la asamblea que llevó a cabo la diócesis de Burgos consistía en una campaña anual a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia. El plan pastoral para los próximos cuatro cursos recogió esa propuesta para hacerla realidad y además concretó el tema para esta primera campaña: Trabajo digno.

Fruto de ello, se han organizado y previsto una serie de actos durante todo el curso para concienciar y comprometer a la Iglesia diocesana en la defensa del trabajo digno, aunando diferentes realidades y sensibilidades. Entre esos actos, destaca el Curso de Pastoral del Trabajo en la Facultad de Teología de Burgos. Se enmarca dentro de la Cátedra Francisco de Vitoria, una de las tres grandes ofertas formativas de esta institución, para reflexionar sobre temas de actualidad desde la perspectiva cristiana.

La jornada inaugural de esas doce sesiones tuvo lugar el jueves 19 de octubre con el tema “Retos para la Pastoral del Trabajo”, impartida por Sebastián Mora Rosado, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas y miembro del Patronato de la Fundación FOESSA.

Además de aportar reflexiones para evocar pensamientos y compromisos, una de sus intenciones era provocar a los asistentes «porque no nos hartamos de decir que el mundo está cambiando y, sin embargo, lo que hacemos es bastante parecido a lo que hacíamos hace cincuenta años».

En la introducción destacó que estamos en un momento de incertidumbre existencial, lo que sitúa a la persona en una condición de vulnerabilidad. «Poner en el centro la vulnerabilidad significa cambiar el resorte de lo que teníamos en centro: la poderosidad y el progreso ilimitado», afirma Mora.

El segundo apartado se detuvo en el horizonte pastoral del trabajo, para descubrir que se trata de una pastoral en camino y dubitante, en un discernimiento continuo. Es una pastoral que forma conciencia pero no la sustituye, que debe escuchar el pálpito de esta tierra. «¿Qué hemos aprendido en ese compartir y acompañar con las personas que no tienen trabajo o sufren un trabajo indigno? ¿Qué hemos cambiado nosotros en ese transitar?» interpelaba el ex secretario general de Cáritas Española.

En un tercer momento se analizó la realidad y el futuro del trabajo, recordando una cita del papa Juan Pablo II «El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre».

Mora se apoyó una viñeta de El Roto para evidenciar la precariedad y vulnerabilidad de las personas en el mundo del trabajo, que se someten voluntariamente a la explotación laboral para poder sobrevivir. «Qué bien que me van a despellejar en el trabajo, qué suerte he tenido de tener un trabajo precario. Porque el descarte estructural, población sobrante del que habla el papa Francisco, se convierte en un descarte social –yo a ti no te quiero a mi lado– que pasa muchas veces a ser un descarte interiorizado –me vivencio como un vago improductivo que no me merezco un trabajo–». Denunció cómo el capitalismo actual nos hace repensar en profundidad la dimensión objetiva y subjetiva del trabajo, porque el contexto y las condiciones del trabajo han cambiado radicalmente:

  • Praxis sin contexto: por ejemplo, el teletrabajo con el que se pierde la capacidad relacional de las personas, implica una peor conciliación de las mujeres y empeora la salud mental.
  • Praxis sin tiempo: el tiempo del capitalismo es el ya, auspiciado por el modelo digital. Todo es urgente, no hay paciencia para esperar.
  • Praxis sin institución: las empresas e instituciones están perdiendo presencia a favor de las plataformas, con la complejidad que ello supone para exigir derechos o denunciar incumplimientos legales.
  • Praxis sin libertad: El capitalismo de vigilancia hace que los trabajadores estén más controlados que nunca por el mundo digital.
  • Praxis sin comunidad: como en el caso de lo que Mora llama «emprendimiento libertario». Se fomenta un emprendimiento individual, en el que uno se produce su propio trabajo, se busca el autoempleo, lo que supone muchas veces que uno se explota a sí mismo.
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Especialmente reveladora fue la última parte, «Claves para un marco pastoral».

  • Clave de comprensión: hay que empezar con comprender la realidad antes que la idea. No es un análisis de la realidad neutro, sino un ver para juzgar desde la perspectiva cristiana y pasar a la acción. Insistió en que debemos ver, no solo la parte más negativa (trabajo precario, paro, etc.), sino también lo positivo, como aquellas personas que sí tienen un trabajo más digno.
  • Clave antropológica o clave del acompañamiento personal: En palabras de Antonio Ávila, «el acompañamiento es sanar y cuidar las heridas con las que la vida nos agrede, cuidar el crecimiento de las personas, sostener las relaciones entre las personas, abrir a las personas a la pregunta última sobre la realidad, sobre la trascendencia, sobre la espiritualidad». Apeló a la necesidad de acompañamiento, de no dejar solos a los demás, como a aquellos cristianos con su compromiso en ámbitos no eclesiales o a personas que sufren al borde del camino. «Acompañar pastoralmente es un ministerio laical de primera necesidad para aquellos que vivimos en la intemperie y para aquellos que sufren el peso de la injusticia y de la opresión», subrayó Mora.
  • Clave de transformación para desvelar todas las posibilidades, con tres ámbitos fundamentales donde nos debemos comprometer:
    • Incidencia política en defensa de los derechos sociales y humanos más básicos, como iglesia y como sociedad.
    • Economía al servicio de la persona, proponiendo alternativas para generar una economía digna, solidaria, social, del bien común.
    • Repensar de modo profundo temas clásicos: tiempo de trabajo y de ocio, renta básica universal, etc.
  • Clave mistagógica: comprometernos con la historia requiere también un compromiso para escuchar los susurros de Dios en la historia. O profundizamos en nuestro compromiso social desde una revolución espiritual o nuestro discurso se quedará en palabras vacías.

Terminó la exposición interpelando a la esperanza como elemento fundamental para vivir la pastoral del trabajo.

A esta sesión inaugural le seguirán otras doce, para tratar temas como la antropología del trabajo, su dimensión internacional o la espiritualidad. Todavía estará abierto unos días más el plazo de inscripción para apuntarse en la página web de la Facultad de Teología de Burgos.

 

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