La trastienda laboral y el impacto medioambiental del “black friday”

La trastienda laboral y el impacto medioambiental del “black friday”
La fiesta del consumo frenético que arranca con el “black friday” sigue siendo una “oscura realidad” para las personas trabajadoras del comercio, así como un hábito masivo con consecuencias muchas veces inadvertidas, no solo para los bolsillos, sino también para la salud de las personas y la resistencia del planeta.

En España, en torno a 2,4 millones de personas trabajadoras, en su mayoría mujeres, del sector de comercio han de hacer frente a altas cargas de trabajo desde finales de este mes, coincidiendo con el conocido mundialmente como “black friday”, el “viernes negro”, evento creado para dar salida a los stocks de productos y así hacer hueco a los nuevos que se venden con las fiestas de final de año y en las rebajas de enero.

Sin embargo, la contratación a tiempo parcial sigue siendo muy significativa en el comercio, por lo que al llegar esta época las direcciones de las empresas, a menudo con gran improvisación y modificaciones horarias unilaterales, recurren a prolongaciones de jornada y a amplios periodos continuados de trabajo sin descansos, al acumularse la apertura en domingos y festivos.

Solo en el comercio textil, según una investigación del sindicato CCOO, hay empleadas unas 165.000 personas, el 77% mujeres, de las que 110.000 forman parte de grandes grupos o cadenas comerciales, que se rigen por normativas laborales muy heterogéneas, de ámbito mayoritariamente provincial.

Las organizaciones de trabajadores reclaman mejoras de las condiciones de trabajo, con especial énfasis en las medidas que permitan efectivamente la conciliación entre el ámbito laboral y el personal, familiar y social, así como mayor sensibilidad y responsabilidad, también con sus decisiones de compra, a la clientela.

También las organizaciones de consumidores intentan hacerse oír en medio de la fiebre consumista impulsada por millonarias campañas de publicidad, en defensa de un consumo consciente, responsable y respetuoso.

Particularmente significativa ha sido la iniciativa que ha unido a consumidores con ecologistas para hacer frente a las consecuencias del consumismo desbocado. Así, FACUA y la Mesa por el Clima de Granada firman una declaración conjunta en la que piden poner en práctica “el consumo responsable”, ante la limitación de los recursos del planeta y el impacto que tiene la fabricación de bienes.

Revisar las tradiciones

“Las tradiciones sociales y religiosas no deben implicar un consumismo descontrolado, sino elecciones meditadas en función de las verdaderas necesidades. No todos precisamos los mismos bienes (ni en el mismo momento), por lo debe elegirse siempre con buen criterio”, aseguran.

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Ambas entidades locales defienden como alternativa la reutilización, que “evita tener que comprar productos enteramente nuevos”, a través de establecimientos que ofrecen productos usados en buenas condiciones, el intercambio entre particulares y familiares y bazares y mercadillos benéficos. De hecho, explican, “solo como último paso podemos hablar del reciclaje, colocando cada producto en el contenedor adecuado. Pero antes de reciclar hay que saber conservar los bienes, repararlos y reutilizarlos”.

También proponen para “regalos y compras en general” recurrir a los establecimientos de comercio justo ofrecen una interesante variedad de productos, ayudando a cooperativas de agricultores o artesanos en condiciones dignas de trabajo.

Igualmente recomiendan, antes de efectuar una compra, hacer un listado con lo que realmente deseamos y necesitamos para no caer en tentaciones y evitare el consumismo excesivo; y utilizar el etiquetado para informarse sobre cuestiones de seguridad, impacto en la salud y consecuencias para el medio ambiente. En esta línea, consumidores y ecologistas aconsejan no cometer excesos en la alimentación, especialmente de grasas y azúcares, por su contribución a la obesidad o sobrepeso, tanto niños como adultos, particularmente entre la población vulnerable. “Los alimentos ecológicos y naturales, de proximidad y temporada son siempre la mejor opción, adquiriéndolos en tiendas de barrio o grupos de consumo”, recuerdan.

Dado que “los recursos son limitados y no todos pueden acceder al mercado en las mismas condiciones”, Facua y la Mesa por el clima apuestan por “repartir el trabajo y redistribuir la riqueza para que todos puedan disfrutarla y no quede nadie atrás”, más que empeñarse en el crecimiento económico basado en el consumismo.

También la CECU ha hecho en esta campaña un llamamiento a las personas consumidoras “a no dejarse influenciar por las invasivas campañas publicitarias y comprar aquellos objetos que realmente se necesiten y supongan un ahorro para sus bolsillos, atendiendo los impactos medioambientales y de género que toda compra conlleva”.

Además, ante el auge que año a año van tomando las compras por internet, el método preferido por el 70% de las personas consumidoras, según un reciente estudio, la organización de consumidores insiste en que esta modalidad de adquisición de productos y servicios también está regulada para que las personas consumidoras puedan hacer valer sus derechos.

 

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