La Iglesia de Córdoba avanza sinodal y samaritanamente desde la clave del trabajo

La Iglesia de Córdoba avanza sinodal y samaritanamente desde la clave del trabajo
Las Jornadas de Pastoral del Trabajo de Córdoba han sido una oportunidad para profundizar en ser una Iglesia sinodal y en salida desde la clave “del trabajo humano como principio de vida personal y social, para el desarrollo de la familia, la salud de las personas, para la vida de los migrantes y la situación de quienes sufren la pobreza”

Este jueves, la Iglesia de Córdoba ha realizado la XVII Jornada de Pastoral Obrera y del Trabajo, convocada con el lema “La transversalidad del trabajo humano en las pastorales sociales de la Iglesia“.

En torno a una mesa redonda, responsables diocesanos de Cáritas y de las pastorales de familia y vida, de la salud; de migraciones y del trabajo, profundizaron sobre “el gran tema del trabajo“, una necesidad fundamental del pueblo de Dios y una prioridad de la Iglesia. 

En el diálogo se subrayó la importancia del trabajo decente como “principio de vida personal y social” esencial para el desarrollo personal, familiar y social. Además, se abordaron las diversas realidades y respuestas que afectan a la comunidad, como son las relacionadas con la familia trabajadora, la salud, la migración y la pobreza. 

Sinodal y en salida

Este encuentro ha sido “una vivencia diocesana pequeña, sencilla y humilde, pero como toda semilla de reino, preñada de esperanza”, como se señala en el comunicado, que permite avanzar hacia una Iglesia diocesana “cada vez sinodal” y “en salida”, en línea con la dinámica pastoral del papa Francisco y las orientaciones expresadas en Fieles al envío misionero por la Conferencia Episcopal.

En este sentido, se hizo hincapié en superar los “compartimentos estanco” y trabajar pastoralmente en proyectos y lugares comunes “en torno a la realidad del trabajo humano para buscar caminos de encuentro y acción conjunta, desde la especificidad de cada pastoral. Además de seguir profundizando en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y potenciar la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Todo ello, prestando especial atención samaritana “hacia el profundo sufrimiento de los hombres y mujeres más vulnerables del mundo obrero y del trabajo”. 

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Finalmente, se apunta a que la pastoral del trabajo “empieza a dejar de ser un apéndice en la pastoral diocesana”, para ir convirtiéndose “en el sueño que expresaron nuestros obispos hace ya casi 30 años en el documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”.

 

 

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