Dorothy Day, perseguida por el amor

Dorothy Day, perseguida por el amor
FOTO | Catholic Worker Movement

Perseguida por el amor.
Dorothy Day

Isabel Gómez Acebo
2023. Mensajero. 200 páginas

Dorothy Day es todavía una gran desconocida en nuestro país, pese a ser una de las mujeres más relevantes en el cristianismo contemporáneo norteamericano, como reconoció el papa Francisco en una de sus visitas a Estados Unidos. Isabel Gómez-Acebo, con esta autobiografía novelada, nos la da a conocer, de manera divulgativa a la vez que rigurosa. En ella podemos encontrar, en primera persona, la vida de esta singular mujer, testigo del terremoto de Francisco, del Crack del 29, de la guerra de Vietnam, de los movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos y contra el racismo, acontecimientos todos que configuraron su vida y su compromiso con los últimos y últimas de la sociedad norteamericana y con el pacifismo.

Junto con Peter Maurin, fue fundadora del movimiento Catholic Worker, cuyos objetivos fundamentales son: llevar las implicaciones del Evangelio a la gente de la calle, difundir y encarnar la Doctrina Social de la Iglesia, el ejercicio de las obras de caridad como acción directa, la propiedad y el uso comunitario de los bienes. Todo ello a través de la creación de comunidades de hospitalidad y del periódico que lleva el mismo nombre que el movimiento. Actualmente existen numerosas comunidades extendidas por diferentes lugares del mundo.

Dorothy Day, por sus orígenes y trayectoria anarquista y socialista, su pacifismo radical  y su desobediencia civil ante la injusticia y la violencia estructural, es un icono imprescindible hoy para los creyentes en el dialogo con los movimientos sociales y el compromiso con el amor político. Su conversión al cristianismo es tan provocadora como su propia vida: La masa de arrogantes cristianos burgueses que negaban a Cristo en sus pobres me hicieron volverme al comunismo (…) Fueron los comunistas y mi colaboración con ellos los que me hicieron volverme a Dios. (…) Los comunistas me ayudaron a encontrar a Dios en sus pobres, en sus abandonados, ya que yo no lo había encontrado en las iglesias cristianas (…) Debo hablar desde mi propia experiencia. Mis asociados radicales fueron los que estuvieron a la vanguardia de la lucha por un mejor orden donde no habría tantos pobres” (Catholic Worker, 1949).

Mujer siempre en búsqueda desde el amor y hacia el amor. Perseguida por el amor –estuvo más de siete veces en la cárcel– pero también ella misma, persiguiendo el amor, con todos sus riesgos y también errores. Mujer de grandes pasiones y amistades hasta el final de su vida, como el escritor O’Neill, o el padre de su hija, también anarquista Forsters Betterham, con el que rompió su relación cuando tomó la decisión de bautizarse y hacerse católica.

Mujer de profunda espiritualidad y sentir contemplativo, que en 1932 cuando estaba cubriendo como periodista la Marcha contra el hambre, en Nueva York, al ver las masas de desempleados tomando las calles, se sumó a ellas y tuvo una experiencia fundante que le llevó a preguntarse qué hacia la Iglesia por todos ellos y que podía hacer ella misma por los más invisibles de la ciudad, como canalizar su vida en su servicio. A los pocos días, Peter Maurin le propuso la idea de fundar el proyecto de Catholic Worker.

Escritora y cronista infatigable: miles de artículos en defensa siempre de la clase trabajadora y de los últimos y últimas de la ciudad. Es también autora de libros de carácter autobiográfico como La larga soledad o Panes y peces. Dorothy Day es una testigo de la vida, la esperanza y las luchas de las personas y colectivos más invisibles en la sociedad norteamericana del siglo XX, desde su convencimiento y experiencia espiritual profunda que “el Evangelio es ahora, el Evangelio es hoy”. Gracias al relato de Isabel Gómez-Acebo, esta figura profética queda ahora mucho más a nuestro alcance.

 

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