¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos?

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos?

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que han muerto, que han sido asesinados, bajos las bombas lanzadas por el gobierno de Israel y enviadas por las grandes potencias occidentales generando un inmenso negocio?

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que vieron un destello ensordecedor y que sus vidas fueron arrancadas de la propia vida con una total impunidad e inmunidad en el nombre del derecho a la autodefensa de Israel? ¿Quién defenderá a estas niñas y niños palestinos? ¿Quién?

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos cuyas vidas han dejado de existir y que ya no jugarán jamás y nunca volverán a sonreír?

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que ha perecido bajo los escombros de lo que un día fue su hogar, donde vivieron con una infancia llena de cariño, amor y ternura? Lo que un día fueron paredes de vida familiar, ahora son escombros de muerte y sepultura.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que ahogaron sus vidas mientras gritaban con un dolor desgarrador el nombre de su madre y padre? Hubo un día, cuando llamaban a su madre y su padre, que siempre respondían con los brazos abiertos y una sonrisa; ahora hay silencio como respuesta porque yacen muy cerca de ellos.

¿Quién le contará a las niñas y niños palestinos que han visto morir a sus hermanos y hermanas? Antes jugaban, ahora son cuerpos inertes.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos cuando han visto solo la cabeza de sus padres, madres, hermanos y hermanas, abuelos y abuelas, envueltos en una sábana ensangrentada? Lo que antes era una fiesta familiar, ahora es una terrible orfandad, una soledad dentro de otras soledades. Son miradas que buscan a sus seres queridos cada día, pero, que no encuentran.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos cuando pregunten por sus amigas y amigos y solo encuentren sollozos por respuesta? Donde antes eran calles y escuelas llenas de griterío, de juegos, de actividades, ahora son lugares de ruinas que emanan un dolor humano imposible de describir.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos cuando arrastran para salvarlos a sus hermanos y hermanas porque están heridos? Antes se cogían de la mano para ir juntos, ahora las manos sirven para hacer fuerza con la esperanza de ponerlos a salvo.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que sus vidas se apagan ante la mirada de sus padres y madres, que ven que no pueden hacer nada? Antes los miraban con todo el amor del mundo esperando que se durmieran; ahora los miran con todo el dolor del mundo esperando que se duerman para siempre. Antes un beso en la frente sabiendo que sus ojos se van a volver a abrir; ahora es un beso en la frente a modo de despedida, sabiendo que ya no van a ver la mirada de sus hijas e hijos.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos heridos, gritando con un dolor que atraviesa toda la humanidad, por falta de medicamentos, utensilios sanitarios y anestesia. El personal sanitario ha perdido la esperanza de salvar, ahora solo desean que el sufrimiento se acorte. ¿Qué estaba viviendo y sintiendo ese médico que dijo que los que habían muerto los primeros días habían tenido mucha suerte porque se habían ahorrado un gran sufrimiento?

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que se amontonan y alargan sus pequeños brazos con un plato para obtener una comida miserable? Antes la comida era un momento de alegría y compartir, ahora es un momento de angustia y desesperación.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que mueren por el hambre, la sed y el agua contaminada? Sus pequeñas vidas agonizan y se apagan con su figura esquelética.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que duermen en el suelo entre la mierda, la sangre y el barro? Duermen con el desamparado de la intemperie y el sentimiento de que han sido abandonados y que el tiempo es una cuenta atrás encaminada a la muerte o a una vida miserable e inhumana.

¿Quién le cantará a las niñas y niños palestinos que sienten el horror, su horror, de un genocidio televisado sin que nadie haga nada por evitarlo y ante la indiferencia de la inmensa mayoría de la ciudadanía?

¿Quién le cantará a esas niñas y niños palestinos que sienten que son considerados no-seres humanos que hay que exterminar? Un día aprendieron que hay un derecho fundamental: El derecho a vivir y vivir con dignidad. Ahora, están aprendiendo que su único derecho es dejar de existir.

Sabemos que Netanyahu, Biden, Macron, Meloni, Scholz, Rishi Sunak, Trudeau son actores fundamentales de este genocidio porque han puesto sus gobiernos al servicio cruel y bárbaro de la destrucción. Sus sonidos son sonidos de muerte y dolor.

Alcemos nuestras voces con cantos que susurren a estas niñas y niños palestinos que sus vidas nos importan, aunque nos sintamos impotentes. Alcemos nuestros cantos de protestas para parar este genocidio en el siglo XXI y alcemos cantos para que lleguen a Gaza y acurruquen, acaricien y besen a las niñas y niños palestinos. Que estas niñas y niños palestinos escuchen los cantos que llegan de todos los rincones del mundo, porque su dolor, de alguna manera, es nuestro dolor.

 

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