La Iglesia de Huelva expresa su rechazo a los discursos de odio y denuncia “las condiciones infrahumanas” de trabajadores temporeros

La Iglesia de Huelva expresa su rechazo a los discursos de odio y denuncia “las condiciones infrahumanas” de trabajadores temporeros
Un círculo de silencio en la diócesis de Huelva alza su voz contra los discursos de odio que desprecian a las personas migrantes y exhorta al compromiso fraterno

Este miércoles, la Iglesia diocesana de Huelva ha realizado un nuevo círculo de silencio convocado, en esta ocasión, para reflexionar sobre el preocupante aumento de los discursos de odio “que campean libremente y sin objeción alguna a lo largo y ancho de Europa” y la urgente necesidad de fortalecer los lazos de fraternidad.

Organizado por el Secretariado de Migraciones y apoyado por diversas entidades eclesiales, como la Hermandad Obrera de Acción Católica, Cáritas, Hueva Acoge… en esta demostración de sensibilización y denuncia se ha puesto de manifiesto la situación de desprecio que sufren las personas migrantes.

En el lema “Frente a los discursos de odio, fraternidad” la Iglesia diocesana ha expresado su voluntad de rechazar las políticas y las actitudes que favorecen un clima de odio. En esta dirección, el círculo hizo hincapié en el Pacto de Migración y Asilo, criticado por diversas organizaciones humanitarias, sociales y eclesiales, alertando sobre los obstáculos que este pacto impone para garantizar el derecho de asilo y los derechos humanos. Entre los aspectos más preocupantes se destacan el refuerzo de las políticas de externalización de fronteras y retorno a países donde no se respetan los derechos humanos; la opción para los países de acoger o pagar para evitar la acogida; la intensificación de los procedimientos fronterizos acelerados y detenciones sistemáticas.

“Este pacto es solo un botón de muestra de lo que constituye una clara afrenta a quienes pretenden poner a salvo su vida o garantizar el acceso a recursos básicos para mantenerla. No podemos negar que, a través de los medios de comunicación, nos llega, de manera insistente, el rechazo a las personas migrantes considerándolas, por parte de no pocos grupos políticos, como ‘invasores’ que vienen a ocupar nuestras casas, a quitarnos el trabajo”, denuncian en Huelva.

Trabajadores migrantes “en condiciones infrahumanas”

El círculo también alertó de las “condiciones de precariedad y rechazo” que se están produciendo en la provincia de Huelva, particularmente en Lepe, donde decenas de trabajadores migrantes viven “en condiciones infrahumanas en calles y asentamientos”, pese a la inauguración en abril de una residencia para temporeros, financiada por la Junta de Andalucía y gestionada por la fundación SAMU.

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Según un estudio de Andalucía Acoge de 2022, este municipio cuenta con 17 asentamientos en los que viven entre 500 y 1000 personas, y la residencia, con capacidad para 152 personas, solo acoge actualmente a unas 30 debido a requisitos restrictivos. Esta situación contrasta con el hecho de que Lepe se haya declarado “espacio libre de discriminación racial, étnica y delitos de odio”.

“Como podemos observar, sin tener que ahondar mucho, la incoherencia es extrema y, lo peor, es que no la identificamos como tal: personas trabajadoras que recogen los frutos de nuestros campos, que cuidan a nuestros mayores, que realizan trabajos en la hostelería… casi todos en situación de precariedad”, se denunció en el círculo, recordando la importancia de luchar por condiciones laborales dignas para todos, especialmente para los trabajadores migrantes.

Fomentar de relaciones de fraternidad

El círculo de silencio invitó a luchar “contra cualquier discurso de odio mediante la creación y el fomento de relaciones de fraternidad” que permitan acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes –los cuatro verbos insistentes del papa Francisco–, “como parte de nuestros pueblos y ciudades, facilitándoles carta de ciudadanía con todas las obligaciones y derechos, lo que incluye, prioritariamente,  el derecho a un trabajo decente”.

En este sentido, exigen a las Administraciones locales, autonómicas y nacionales que se esfuerce por acabar con “esta grave situación de explotación, de rechazo y de marginación, que están sufriendo tantos hombres y mujeres migrantes en nuestro país”.

 

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