Siete millones de trabajadores no llegan al salario mínimo por la escasez de horas trabajadas

Siete millones de trabajadores no llegan al salario mínimo por la escasez de horas trabajadas
Más de siete millones de personas trabajadoras en España ganan menos del salario mínimo debido fundamentalmente a que están empleadas menos horas de las que desean y pueden hacerlo. UGT reclama reclama una redistribución más justa, igualitaria y eficiente de las horas de trabajo

Las relaciones laborales en España arrastran fallo estructural: el desigual reparto del tiempo de trabajo, que se traduce en extenuantes jornadas para la mitad de las personas trabajadoras y excesivamente cortas para casi más de un millón de personas que trabajan menos horas de las que quieren.

Los bajos salarios, pero sobre todo la baja intensidad del empleo (menos horas trabajadoras de las potenciales) explica que hasta un 11,9% de los trabajadores y trabajadoras, cerca de 2,5 millones de personas, según la Encuesta de Condiciones de Vida, con datos de renta de 2022, está en riesgo de pobreza. Un porcentaje más alto que la media de Europa que ha colocado a España, en los últimos 10 año, entre los cinco países con porcentajes más altos de trabajadores pobres.

Elevar las horas de trabajo de quienes padecen subempleo, en su mayoría mujeres, o combatir la temporalidad, que se ha reducido en 9,5 puntos a raíz de la reforma laboral, tendría un impacto tan importantes si cabe como elevar el propio salario mínimo interprofesional (SMI).

Un reciente informe elaborado por UGT califica como “ineficiente e injusta” la distribución del tiempo de trabajo” de nuestro mercado laboral, causa de enorme insatisfacción y precariedad vital.

Aquellas personas que buscan un empleo sin encontrarlo (parados), que no lo buscan por haber perdido la esperanza de encontrarlo (inactivas desanimadas) o por otra situación (en regulación de empleo, a la espera de que mejore la economía…), sumadas a aquellas que trabajan menos de lo que quisieran (subempleadas) rozan los cinco millones.

El subempleo, que afecta a alrededor de 1,6 millones de personas la mayoría con contratos parciales, pero también a tiempo completo sin llegar a cubrir las horas potenciales permitidas por la legalidad, está vinculado a las mujeres, que representan el 60% de quienes se encuentran en esta situación.

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A diferencia de otros países de nuestro entorno, el contrato a tiempo parcial tiene un fuerte componente de involuntariedad, casi el 70% de estos contratos se firman al no encontrar empleo a tiempo completo o ante la imposibilidad de hacerlo al tener que asumir obligaciones domésticas y de cuidados.

Subempleo de jóvenes y mujeres

No obstante, hasta un millón de las personas subempleadas tiene contrato indefinido y 526.000 realizan un número insuficiente e involuntario de horas de trabajo a pesar de tener contratos a tiempo completo.

El escaso e involuntario número de horas trabajadas resulta un problema para la población joven y de mediana edad, que se da especialmente en empleos del sector servicios (con seis de las primeras ramas de actividad por número de personas asalariadas subempleadas).

Evidentemente, el subempleo tiene un notable impacto negativo en los ingresos de los trabajadores, que explica que hasta 7,1 millones de personas empleadas registren ingresos iguales o inferiores al SMI anual, la mayoría mujeres que reúnen salarios un 18,45% inferiores a los hombres y pensiones un 31% más bajas.

UGT no solo considera necesaria la reducción de la jornada laboral, con el horizonte de las 32 horas semanales, sino también otras medidas encaminadas a elevar las horas de trabajo, y con ello, el salario total percibido, de aquellas personas que se encuentran en situación de subempleo. Por eso reclama una redistribución más justa, igualitaria y eficiente de las horas de trabajo en nuestro país, también del trabajo de cuidados, a fin de seguir combatiendo la precariedad y mejorar la calidad de vida de las personas trabajadoras.

El sindicato también defiende cambios normativos para restringir la parcialidad involuntaria, fomentando e incentivando la contratación a tiempo completo y el refuerzo y desarrollo del sistema de cuidados a través de una red pública consistente y accesible a todas las personas, que combata la actual división sexual de las tareas de cuidado, con condiciones de trabajo dignas para las trabajadoras domésticas, uno de los colectivos mas afectados por el subempleo y la precariedad laboral.

 

 

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