Aprobada la primer norma europea sobre restauración de la naturaleza

Aprobada la primer norma europea sobre restauración de la naturaleza
El Consejo de la Unión Europea, después de meses de deliberaciones, ha aprobado la controvertida Ley de Restauración de la Naturaleza, la primera normativa de este tipo a nivel europeo, cuyo objetivo es recuperar los ecosistemas dañados de Europa e impulsar la biodiversidad en la región.

“No hay tiempo para pausas en la protección de nuestro medio ambiente”, afirmó Alain Maron, ministro de Medio Ambiente de la región de Bruselas. “Hoy, el Consejo de la UE opta por restaurar la naturaleza en Europa, protegiendo así su biodiversidad y el entorno vital de los ciudadanos europeos”, afirmó al dar a conocer la decisión.

Para UGT, “esta ley no solo marca un hito en la conservación medioambiental, sino que también representa una oportunidad significativa para el desarrollo socioeconómico sostenible. Va más allá de una simple ley de protección ya que pone el foco en restaurar espacios degradados que han perdido su capacidad de proporcionar recursos ecosistémicos, indispensables para nuestra supervivencia y bienestar”.

Este sindicato destaca “el potencial de esta ley para crear empleos verdes y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos europeos puesto que la transición hacia una economía más verde no solo beneficiará al medio ambiente, sino que también abrirá oportunidades para el desarrollo de nuevas habilidades laborales y la creación de empleos verdes”.

Según Amigos de la Tierra, ClientEarth, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF la aprobación del reglamento europeo refleja “el compromiso de una gran mayoría de gobiernos europeos, incluido el de España, que reconocen la imperiosa necesidad de restaurar la naturaleza”.

Así, afirman que “la aprobación de este reglamento debe traducirse en un Plan Nacional de Restauración y en estrategias regionales que aseguren el cumplimiento de las obligaciones derivadas del mismo”, en el caso de España, ya que “es fundamental que estos documentos estratégicos se desarrollen con la máxima participación pública, incluyendo a todos los sectores, para evitar la desinformación y las ideas falsas que casi truncaron esta importante norma”.

El reglamento estaba ya negociado y pactado entre los propios Estados, la Comisión Europea lo presentó en junio de 2022 y había sido respaldado por el Parlamento Europeo el pasado febrero. Pero su tramitación final ha sido realmente tortuosa. El año pasado, los partidos conservadores europeos, incluido el Partido Popular Europeo (PPE), frenaron la propuesta, alegando que suponía una amenaza para los agricultores europeos, que reduciría la producción de alimentos, que perturbaría las cadenas de suministro y que elevaría los precios de los alimentos para los consumidores.

Sin embargo, algunos conservadores se desmarcaron para votar a favor de la ley el pasado mes de julio. En noviembre, se alcanzó un acuerdo provisional, pero a principios de este año, las protestas de los agricultores se hicieron sentir en toda Europa, con lo que se dejó en suspenso. Finalmente y a pesar del voto en contra de Hungría, Austria se unió al bando del “sí”, de modo que el Consejo de la UE  ha podido recabar la mayoría cualificada necesaria (un 66,07% de la población de la UE, justo por encima del 65% requerido).

Restaurar ecosistemas degradados

La norma se ha propuesto restaurar al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas de la UE para 2030 y todos los ecosistemas degradados para 2050. Para ello establece objetivos y obligaciones vinculantes para que los Estados miembros rehabiliten sus hábitats naturales, el 80% de los cuales se encuentran actualmente en mal estado. Se centra especialmente en aquellos con mayor potencial para capturar y almacenar carbono, lo que incluye humedales, ríos, bosques, praderas y ecosistemas urbanos y marinos.

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Los Estados deberán elaborar por adelantado y presentar a la Comisión sus planes nacionales de restauración, en los que detallarán cómo alcanzarán los objetivos. También deben supervisar y notificar sus avances, a partir de indicadores de biodiversidad aplicables a toda la UE.

Asimismo, pondrán en marcha medidas para mejorar dos de los tres indicadores siguientes: población de mariposas de pastizales, reservas de carbono orgánico en suelos minerales de tierras de cultivo y proporción de superficie agraria con elementos paisajísticos de gran diversidad. El reglamento establece, por ejemplo, requisitos específicos para que se establezcan medidas destinadas a invertir el declive de las poblaciones de polinizadores de aquí a 2030.

Otras medidas clave del nuevo reglamento son el aumento de la población de aves forestales y garantizar, hasta finales de 2030, que no se produzca una pérdida neta de espacios verdes urbanos ni de cubierta arbórea urbana.

Los Estados miembros establecerán medidas destinadas a restaurar las turberas drenadas y ayudarán a plantar al menos 3.000 millones de árboles más de aquí a 2030 en el conjunto de la UE. Con el fin de convertir al menos 25.000 kilómetro de ríos de caudal libre de aquí a 2030, los Estados miembros adoptarán medidas para eliminar las barreras artificiales a la conectividad de las aguas superficiales.

El 22 de junio de 2022, la Comisión Europea propuso un Reglamento sobre la Restauración de la Naturaleza en el marco de la Estrategia de la UE sobre la Biodiversidad de aquí a 2030, que se enmarca en el Pacto Verde Europeo. Más del 80 % de los hábitats europeos se encuentran en mal estado.

Ante la evidencia de que “los esfuerzos realizados en el pasado para proteger y preservar la naturaleza no han sido suficientes”, la norma comunitaria incorpora medidas no solo para preservar la naturaleza, sino también para restaurarla. La UE se encamina así a cumplir sus compromisos internacionales, en particular el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal acordado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica de 2022 (CP15).

Proceso de intensos debates y luchas internas

La Ley de Restauración de la Naturaleza fue propuesta por primera vez por la Comisión Europea en junio de 2022.

A finales de ese año, recibió un impulso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad COP15 celebrada en Montreal (Canadá), cuando los países acordaron “30×30”, un compromiso para restaurar el 30% de los ecosistemas degradados del mundo para 2030.

Pero el año pasado, la reacción de los partidos conservadores europeos, incluido el Partido Popular Europeo (PPE), frenó en seco la propuesta.

Alegaron que el proyecto de ley amenazaría el sustento de los agricultores europeos, que reduciría la producción de alimentos, que perturbaría las cadenas de suministro y que elevaría los precios de los alimentos para los consumidores. Desde entonces, la ley ha sido objeto de intensos debates y luchas internas: la Comisión Europea, los grupos de izquierda, los científicos del clima y los agentes comerciales sostienen que la ley es esencial para la viabilidad a largo plazo de la industria europea, y algunos conservadores se desmarcaron de la postura del PPE para votar a favor de la ley el pasado mes de julio.

En noviembre, se alcanzó un acuerdo provisional, pero a principios de este año, las protestas de los agricultores se hicieron sentir en toda Europa.

 

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