“El pacto europeo de migraciones es una legislación del horror que rompe el consenso sobre los derechos humanos”

“El pacto europeo de migraciones es una legislación del horror que rompe el consenso sobre los derechos humanos”
Foto | @14kilometros
Patricia Fernández Vicens, abogada especializada en infancia, exclusión social y migraciones que colabora con la Coordinadora de Barrios en la Parroquia de Entrevías San Carlos Borromeo, participa mañana en una jornada sobre los “Retos en torno al pacto europeo de asilo y refugio” en Málaga.

¿Qué se entiende por movilidad humana?

Son dos conceptos que van de la mano: por un lado, una realidad que forma parte esencial de la humanidad como son los movimientos sobre el territorio voluntarios y la mayor parte de las veces forzoso que están en la memoria colectiva de la humanidad; y por otro lado, es un derecho que cada vez está más discutido y cuesta más enunciarlo como tal.

¿Cuál es la situación del asilo y refugio en España?

La situación en el Estado español es análoga a la de otros países del Norte Global con un incremento de la inseguridad en el mundo y un incremento del número de las personas obligadas a desplazarse, aunque sea inferior al de otros países. No podemos olvidar que al Norte llegan una proporción pequeña de personas, ya que la mayoría que se desplazan los hacen por territorios de su entorno, por lo que la percepción muchas veces está distorsionada. Lógicamente el aumento de desplazamientos a llegado a Europa y también a España que es un país de llegada por su situación geoestratégica. Asumimos las migraciones de la Frontera Oeste, de Latinoamérica, la de la ruta más occidental de África y en menor media de la Frontera Este, de Oriente Próximo y Sudeste Asiático.

“El Gobierno de España ha dejado caer el sistema de protección internacional”

El Gobierno de España ha dejado caer el sistema de protección internacional que era futuro de la la II Guerra Mundial. España actualmente carece de un sistema de asilo y refugio. El acceso a la protección internacional ha desaparecido, no hay posibilidad real y efectiva de solicitar protección porque se ha establecido un sistema de citas previas absolutamente ineficaz y muy limitado y no se ha dotado adecuadamente de personal y medios a las oficinas de asilo y refugiado, generando que los expedientes tampoco puedan ser estudiados con la profundidad que se merecen las historias de la vulneración de derechos y sufrimiento que narran sus titulares. El nivel de protección muy limitado

Además, nos encontramos con que determinadas decisiones políticas relacionadas con un modelo de acogida basado en grandes campamentos y la retención ha supuesto una percepción irreal de migración masiva, al colocar a grandes colectivos de personas despersonalizadas, fundamentalmente del África negra en un lugar concentrado. Así se han generado sentimientos de racismo y xenofobia.

Así, la falta de protección internacional, deterioro de las condiciones de acogida y decisiones políticas sobre el modelo de acogida el resultado es el efecto “muelle de Arguineguín”: grupo de personase en un espacio muy pequeño que dan la sensación de hacinamiento y sobre todo de despersonalización, porque no llegamos a ver los rostros de las personas que ocupan esos espacios para que no reconozcamos la humanidad del otro.

El efecto ha sido devastador en términos de racismo y xenofobia y deterioro de la convivencia. La percepción del otro como una realidad amenazante no se corresponde con visión tradicional que tenía la población española. En solo 20 años, desde la crisis de los cayuco en 2006 hasta ahora ha cambiado la percepción de las personas que transitan por la frontera sur se ha desplomado.

¿Qué consecuencias tiene y tendrá el Pacto Europeo sobre Migraciones y Asilo?

Constituye una legislación del horror con dos efectos devastadores.

El primero sobre la posibilidad de las personas en movilidad de acceder a derechos. Es un pacto de campos, de encierro, de negación de derechos, de retornos y desplazamientos forzosos y masivos, lo que nos recuerda a otras legislaciones del horror en la historia de Europa y ya sabemos qué pasa cuando Europa se precipita por estas soluciones…

Por otra parte, no es solo una legislación del horror para las personas en movilidad, sino también para las personas europeas, porque consolida la negación de los derechos y la posibilidad de aprobar legislaciones excepcionales.

“Lo que hoy creemos que afecta a otros en muy poco tiempo será una práctica que nos afecten a nosotros”

Esto supone un deterioro democrático e importante del Estado de Derecho, la ruptura del consenso sobre los derechos humanos y la convivencia, del que hasta ahora las personas europeas no estamos atendiendo, pensamos que afecta solo a los otros. La experiencia nos demuestra que la negación de derechos, las legislaciones excepcionales tienen una vocación expansiva. Lo que hoy creemos que afecta a otros en muy poco tiempo será una práctica que nos afecten a nosotros y habrá otras legislaciones que mermen los derechos de la población autóctona.

¿Qué tipo de pacto de la sociedad civil necesitamos para hacer frente al pacto europeo actual?

Hace falta un pacto de la sociedad civil en términos similares a los que han tenido ya éxito en España, como el movimiento Regularización ya, que aúne diferentes sensibilidades, que respete el valor de las vidas migrantes, que grite que las vidas migrantes importan, que pongan freno al discurso anti derechos y discursos del odio…

Debemos desplegar una pléyade de acciones jurídicas, sociales y también educativas. Si fuéramos capaces de introducir en los programas educativos los derechos humanos, como se ha hecho como el derecho a un medioambiente limpio, sano y saludable, probablemente este tipo de pactos no sería posible.

Hace falta mucha creatividad, pero también desobediencia civil, para enfrentarnos a la excepcionalidad de los campos, hay que repensar qué trabajo estamos haciendo, qué hacen las ONG en el modelo de acogida, hasta que punto son correas de transmisión de la excepcionalidad.

 

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