Diez razones para celebrar “La pastoral obrera de toda la Iglesia”

Diez razones para celebrar “La pastoral obrera de toda la Iglesia”

Reconozco que los documentos colectivos —eclesiales o no– no suelen suscitarme mucho entusiasmo. Mientras se redactan, solemos poner los cinco sentidos en ellos, discutimos apasionadamente cada punto y cada coma… y una vez aprobados tendemos a pensar que el trabajo ya está hecho. Como si con el hecho de redactar un documento chulo su aplicación fuera automática.

Un poco es lo que ocurrió hace 30 años con el documento La pastoral obrera de toda la Iglesia (POTI), aprobado prácticamente por unanimidad por parte de la Conferencia Episcopal Española. Es un documento que, a pesar de los cambios sociales y eclesiales acaecidos en los últimos 30 años, que justificarían una actualización en algunos aspectos, en su filosofía de fondo todavía aguanta. En realidad, no solo aguanta sino que en lo más fundamental está perfectamente en sintonía con muchas de las propuestas y formulaciones más recientes del papa Francisco.

Se me ocurren diez razones para celebrar este 30 aniversario y también para trabajar para que sea una realidad en nuestras diócesis.

  1. Por la manera, muy participada, como se hizo, que tuvo muy en cuenta el trabajo que muchas personas cristianas, desde la base, ya estaban haciendo. Fueron dos años de trabajos previos y de esfuerzo de consenso, partiendo de la experiencia.
  2. Por su carácter inclusivo, que abarca a toda la Iglesia en comunión. No se trata de dirigirse a una minoría más o menos especializada, sino al conjunto de todos los cristianos.
  3. Porque es una reflexión propositiva, hasta llegar a la acción y por eso compromete.
  4. Porque pone el trabajo, una realidad fundamental en la vida de las personas, en el centro de la reflexión y de la acción.
  5. Porque ilumina el corazón de la desigualdad y de la injusticia y va a las causas de los problemas.
  6. Porque establece formas concretas de colaboración y diálogo con entidades sociales, cívicas y políticas que velan por el bien común.
  7. Por su flexibilidad, que tiene presente la diversidad, la complejidad y la transformación de la vida y el trabajo obreros.
  8. Porque confía en laicos y laicas y les dota de instrumentos de formación social y eclesial.
  9. Porque el espíritu sinodal que hoy celebramos ya está presente en el documento, desde hace 30 años, y hemos hecho una buena experiencia de él.
  10. Porque es Iglesia en salida para transmitir el Evangelio a hombres y mujeres trabajadoras.

La historia continúa.

 

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