El triunfo de la antipolítica

El triunfo de la antipolítica
Foto | Christian Lue (unsplash)

Tanto la campaña como los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo son una muestra más de cómo avanza la antipolítica que hace crecer la desafección hacia las instituciones políticas y la misma actividad política, lo que provoca un grave daño social, porque la política es instrumento imprescindible para la construcción de la sociedad. Su desprestigio es una vuelta de tuerca más en el dominio de un individualismo descarnado que destruye los vínculos sociales.

En España, aunque no solo, la campaña ha sido penosa y hasta mezquina, con un marcado carácter plebiscitario (Sánchez sí o no) y una ausencia casi total de ningún tipo de debate sobre el proyecto europeo que se defiende. Así no es posible prestigiar la política. Como ha denunciado reiteradamente el papa Francisco, el drama del inmediatismo político, del cortoplacismo que busca obtener votos como sea, provoca un gran daño porque impide construir proyectos de futuro que afronten las necesidades sociales desde la perspectiva del bien común. Ese es el gran caldo de cultivo de la extrema derecha. En ese ambiente se utiliza cualquier cosa para deshumanizar al adversario político y así no es posible afrontar las necesidades sociales. Es urgente humanizar la política, para lo que es imprescindible salir del inmediatismo cortoplacista.

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