En busca de la dignidad

En busca de la dignidad

Es curioso cómo nos aferramos a lo conocido, incluso a costa de nuestra propia salud, incluso a costa de nuestra vida.

Eso piensa Clara, cuya historia podríamos decir que empezó a sus 18 años, cuando eligió carrera universitaria. En esa época, si eras buen estudiante, tu elección era la universidad, sí o sí. Ella se fue por una ingeniería, que entonces tenía buenas salidas laborales y el sueldo estaba bien.

Sí, como te estás imaginando, le pilló la crisis del 2008. Ella pensaba que duraría poco, que se acabaría en un par de años, pero se extendió más allá del 2010… Los trabajos de su sector estaban de capa caída, así que, gracias a algunos enchufes, consiguió un contrato de trabajo temporal como peón de producción. Lo mejor era no tener que pensar demasiado ni tener responsabilidades. Lo peor, el vaivén de los contratos. Duraban una semana y cada viernes le mandaban un mensaje (ni siquiera una llamada) para confirmar si seguía trabajando o no. Entre las compañeras bromeaban con «la ilusión de los viernes». Ilusión si seguían en la empresa, claro. Si no, bajón de autoestima y Clara empezaba a preguntarse que por qué a ella, si es que no valía o trabajaba mal o… A Clara se le olvidaba que solo era una pieza más en el engranaje de la máquina, en el mundo de la producción, donde la cogían o la dejaban según las fluctuaciones del mercado.

Contenido exclusivo para personas o entidades suscritas. Para seguir leyendo introduce tus datos o suscríbete aquí. Si no los recuerdas, haz clic aquí

 

¿Necesitas ayuda? ¿Algo que aportar?