Polifonía

Polifonía

El día en que bajamos del barco Aquarius a la ciudad de Valencia, como en la casa donde nos acogieron, no había nada, partimos el pollo con las manos, limpiamos bien la mesa y a comer sobre su mármol.

Yo soy Juan de Zumárraga, franciscano, e impulsé el Hospital Real de las Bubas en México. Mi oído se deleita con los murmullos, alborotos, palabras compuestas y jergas callejeras de los que se mezclan aquí dentro. He instalado camas orientadas para que se vean desde las habitaciones de los enfermos las obras de teatro que hacemos dentro del hospital.

Días más tarde compramos un helado en Mercadona, de nata y fresa y nos supo a gloria. Aparecieron cucharas para comérselo. Mi nombre es África.

En una de las obras trajeron tres camellos, los enfermos queremos ver algo más que rostros adustos y penitencias generales representadas en el Corpus Christi.

Yo soy una piedra y dejo que en mí se sienten los que caminan por la dignidad. He visto cómo se frota la planta del pie de una mujer cansada y también he visto beber a dos de la misma botella.

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