Trabajar sin descanso

Trabajar sin descanso
Nunca he comprendido muy bien por qué cuando alguien quiere enfatizar su dedicación y entrega a una labor o responsabilidad, a una tarea u obligación, insiste en que va a «trabajar sin descanso».

Es una expresión de la que se abusa, muy especialmente, en el ámbito de la política y que, sospecho, encierra una tergiversación, cuando no una auténtica perversión, del sentido profundo tanto del trabajo como del descanso.

Trabajar sin descanso no es un gesto loable, sino irresponsable e injusto. Nuestro cuerpo, que es quien trabaja, tiene su ley, sus necesidades, sus ritmos e incluso sus limitaciones. Trabajar sin
descanso es una manera de desconsideración y maltrato a nuestro cuerpo y no manifiesta sino una especie de alienación y enajenación de uno mismo y de la vida. Es consecuencia y causa, a la
vez, de nuestro descentramiento y desconexión.

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