Una humanidad nueva

Una humanidad nueva
Foto:| icon ade (vecteezy)

«Los débiles y los fracasados deben perecer; esta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer. ¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacía todos los fracasados y los débiles: el cristianismo» (Anticristo. Maldición sobre el cristianismo, Friederich Nietzsche, 1895).

Siempre me impresionó que alguien pudiera decir esta frase sin arrugarse, sin pizca de pudor, con total convicción y sentir el orgullo de poder publicarla, pero no era un problema para Nietzsche. Por suerte unos cincuenta años después, en 1948, se firma la declaración de los Derechos Humanos. Así «rezaba» el artículo 1: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros».

Nietzsche se revolvería en la tumba, era todo lo contrario a su propuesta y base filosófica para quien la irracionalidad y el egoísmo era la base de su pensamiento y de su concepción del (super) hombre.

Hoy, poco a poco, vamos viendo como sin pudor el pensamiento ultraderechista suelta frases que rompen el ideal de los derechos humanos, migrantes, mujeres, gente con diversidad de género, gente marginal que viven en las calles, gente excluida del sistema… ¿tienen que tener miedo?

«Dichosos los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios» (Lc 6, 20b).

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