Los trabajadores argentinos más humildes y sin derechos reclaman trabajo digno y salario universal

Los trabajadores argentinos más humildes y sin derechos reclaman trabajo digno y salario universal
Más de 300.000 trabajadores y trabajadoras humildes y sin derechos de Argentina rechazan una economía que los descarta y exigen al gobierno que prioricen una agenda de cambio que cuente con ellos y ellas.

El 7 de agosto, día de san Cayetano –patrón de pan y de trabajo– en Argentina, miles de trabajadores y de trabajadoras organizados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) –sindicato de reciente creación que aglutina a los movimientos populares– salieron a la calle “para reafirmar nuevamente el derecho al trabajo digno para todo nuestro pueblo en un contexto de gravísima crisis sociolaboral”.

Una economía al servicio del pueblo pobre y trabajador

El grito de los excluidos, los marginados, los olvidados “que el sistema económico y la mayor parte de la dirigencia política no escucha” y que exige el acceso a los sagrados derechos a la tierra, al techo y al trabajo, deberían de ser “la prioridad absoluta de cualquier gobierno y lamentablemente se encuentran relegados en la agenda”.

Los movimientos populares pretenden impulsar una economía al servicio del pueblo pobre y trabajador, para que la mitad de la población argentina deje de estar descartada. En este sentido, recuerdan el magisterio social del papa Francisco que afirma: “los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria. Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de «las tres T» se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa”.

La pandemia agrava las situaciones de injusticia

Los movimientos populares han recordado las situaciones de injusticia que se han agravado con el impacto de la pandemia con escaso empleo y de “mala calidad”. Según el INDEC, instituto argentino de estadística, menos de la mitad de los trabajadores activos acceden a los derechos laborales que marca la ley y “casi la mitad sobrevive con salarios inferiores a la línea de pobreza”. “El salario no alcanza para vivir. Muchísimo peor están quienes, aunque son empleadas y empleados, no se encuentran registrados y sufren distintas formas de precarización laboral”, denuncian en el manifiesto.

Una realidad que se agrava entre los trabajadores y las trabajadoras que fueron expulsados del mercado laboral, pese a inventar nuevas formas de trabajo y de cuidados comunitarios que “impidieron que
estalle todo por los aires durante la pandemia”.

Salario universal

La UTEP propone una primera media urgente: el establecimiento de un salario universal para cuidar a los trabajadores y las trabajadoras más humildes y para el reconocimiento de su trabajo.

“Todos y todas contribuimos a la riqueza social: desde un productor hortícola hasta una desarrolladora informática. Todos y todas merecemos un piso mínimo de ingresos.  Argentina tiene capacidad de financiar un salario básico universal equivalente a un tercio del salario mínimo y superior a la línea de indigencia para garantizarle un piso de ingreso al conjunto de la clase trabajadora”, apuntan priorizando derechos frente al pago de la deuda al FMI.

Acceso al crédito

Una segunda medida de carácter indispensable que plantean es reforzar el trabajo que se crea desde las diferentes actividades de la economía popular, es el “acceso al crédito no bancario, al que se pueda acceder con facilidad desde las cooperativas y mutuales para fortalecer las unidades productivas y las fábricas recuperadas del sector”, señalan.

Reconstrucción y desarrollo humano, contando con todos

Los movimientos populares son conscientes que estas dos medidas “no resuelve todos los problemas” de desigualdad y de desarrollo del país que necesita de un proceso planificado de reconstrucción nacional “con desarrollo humano, “que no vemos que desde la política surjan ideas para cambiar esta realidad”. De ahí que reclamen su protagonismo ya que, como dice el Papa Francisco, “el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio”.