El Vaticano y el movimiento pacifista reclaman menos inversión militar y más en desarrollo

El Vaticano y el movimiento pacifista reclaman menos inversión militar y más en desarrollo

El papa Francisco pide que la inversión militar que alimenta los conflictos en el mundo se destine a combatir el hambre, la desigualdad y la pobreza. Es una vieja reivindicación del movimiento pacifista que, en nuestro país, ha vuelto a trasladar al Gobierno, al conocer el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año que viene.

«No basta con producir alimentos, sino que también es importante garantizar que los sistemas alimentarios sean sostenibles y proporcionen dietas saludables y asequibles para todos», dijo el papa Francisco, en su mensaje a la FAO con motivo de su 75º aniversario.

“Se trata de adoptar soluciones innovadoras que puedan transformar la forma en que producimos y consumimos los alimentos para el bienestar de nuestras comunidades y de nuestro planeta, fortaleciendo así la capacidad de recuperación y la sostenibilidad a largo plazo”, declaró.

Reducir el gasto militar

“Somos conscientes”, ha continuado Francisco, “de que hay que responder a este desafío en una época que está llena de contradicciones: por un lado, somos testigos de un progreso sin precedentes en los diversos campos de la ciencia; por otro lado, el mundo se enfrenta a múltiples crisis humanitarias”. Asimismo, el Papa ha recalcado que el hambre “no es sólo una tragedia, sino una vergüenza”, ya que “en su mayor parte está causada por una distribución desigual de los frutos de la tierra, a lo que se añade la falta de inversiones en el sector agrícola, las consecuencias del cambio climático y el aumento de los conflictos en distintas zonas del planeta”.

Del mismo modo, Francisco ha denunciado que se desechan “toneladas de alimentos” en todo el mundo. Una realidad ante la cual “no podemos permanecer insensibles o quedar paralizados”, ya que “todos somos responsables”. “La crisis actual nos demuestra que se necesitan políticas y acciones concretas para erradicar el hambre en el mundo”, y, para lograrlo, “las discusiones dialécticas o ideológicas nos llevan lejos de alcanzar este objetivo”.

“Una decisión valiente sería constituir con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares un ‘Fondo mundial’ para poder derrotar definitivamente el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobres”, ha apuntado el Papa como solución, que evitaría, además, “muchas guerras y la emigración de tantos hermanos nuestros y sus familias que se ven obligados a abandonar sus hogares y sus países en busca de una vida más digna”.

En un sentido similar, se han expresado cerca de 60 organizaciones de la sociedad civil de nuestro país al reclamar al Gobierno y los diputados la reorientación del “enorme gasto militar a inversión ecosocial y con perspectiva de género, en especial en favor de las personas y poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad”.

En esta carta, la Asociación Española de Investigación para la Paz (AIPAZ) y numerosas organizaciones de la sociedad civil manifiestan: “observamos con preocupación este enorme e irracional gasto en armamentos, en un momento en que una profunda crisis económica y social azota al mundo y a nuestro país. Precisamente ahora, cuando la pandemia ha puesto en evidencia las carencias de nuestra sanidad pública y nuestro sistema educativo, víctimas, junto a otros muchos servicios públicos que sostienen el Estado de bienestar en España, de los recortes a que fueron sometidos tras la crisis de 2008”.

Las entidades firmantes defienden que justo en este momento se necesita “movilizar cuantiosos recursos públicos para abordar los cambios y trasformaciones profundas que nuestro país necesita para que la población pueda cubrir sus necesidades básicas, superar la pérdida de empleo y reactivar la economía productiva garantizando derechos laborales”.

El Gobierno propone realmente como gasto militar para el año que entra 21.618 millones de €, más del doble de lo anunciado y que es objeto de debate parlamentario. El gasto militar supone el 1,8% del PIB. Cabría preguntarse si la ciudadanía aprobaría que, dada la situación actual, el Gobierno dedique 456 euros por habitante a cuestiones militares, según el último análisis del Centro Delàs de Estudios por la Paz.

En la carta, defienden que “la seguridad que más necesita la ciudadanía es la que proporcionan las políticas públicas en sanidad, educación, protección del empleo, acceso al estatus de ciudadanía plena, prevención de violencia de género, justicia con perspectiva feminista, acceso a la vivienda y demás servicios sociales y protección y promoción de la biodiversidad” e invitan a hacer de la gestión de la pandemia “una oportunidad para poner en el centro las políticas de seguridad desde la perspectiva de las necesidades de la población, partiendo del reconocimiento de la vulnerabilidad humana, de la interdependencia entre seres humanos y con el planeta, y de la puesta en valor de los cuidados”.