La tierra prometida a los jóvenes no llega nunca

La tierra prometida a los jóvenes no llega nunca

Desde la infancia nos aplican la lección de que sin estudios no llegas a ninguna parte, creándonos la falsa sensación de que no eres nadie sin un título, de que no vales si no superas con éxito tus asignaturas, y que siempre se puede estudiar un poco más.

Esta senda marcada por la sociedad es la que han seguido a rajatabla miles de jóvenes en España, pero, ¿qué ocurre después de hacer todo “como deberías”? Y es que tristemente, tras años de estudio y especialización, la tierra prometida no termina de llegar.

Las principales demandas del colectivo doctoral, lo que viene siendo la cumbre de la montaña formativa, son la existencia de una carrera investigadora digna; la actualización de los salarios y eliminación de desigualdad salarial entre convocatorias; la creación de un Estatuto de Personal Investigador que blinde y armonice los derechos laborales del personal investigador y técnico de universidades y Organismos Públicos de Investigación; y que se cumpla el Pacto por la Ciencia firmado por todos los grupos políticos en octubre de 2019, en el que se comprometieron a aumentar la inversión en investigación y ciencia al 2% del PIB durante la presente legislatura (Federación de Jóvenes Investigadoras-Precarias).

La Juventud Estudiante Católica (JEC) como movimiento especializado en el ámbito estudiantil y miembro de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), no nos deja indiferente la situación vivida por compañeros y compañeras víctimas de un sistema que claramente no está funcionando, y es por esto que queremos promover que los cambios necesarios que afectan al personal investigador, cuenten con la voz del propio colectivo.