La 43 Semana Social de España concluye que hacen falta samaritanos también en la vida pública

La 43 Semana Social de España concluye que hacen falta samaritanos también en la vida pública
Las conclusiones finales de la XLIII Semana Social de España, celebrada en Sevilla, considera, que ante el fuerte individualismo dominante que “no nos hace más libres, más iguales y más hermanos y hermanas”, es tarea urgente “empeñarse en construir una sociedad cada vez más inclusiva, que nos vincule asociativamente entre creyentes y no creyentes, dando protagonismo a la sociedad civil en la edificación de la fraternidad universal”.

Terminan la semana haciendo “un llamamiento a todos los cristianos y cristianas a comprometerse en los diversos escenarios de la vida pública”. Los organizadores destacan que “el mundo en el que nos movemos necesita personas que, alimentadas desde la Parábola del Buen samaritano, sean capaces de pararse a los bordes de los caminos y compasivamente comprometerse en la construcción del bien común desde la vida pública”.

Tras hacer un reconocimiento de la pluralidad y diversidad de la sociedad y de la Iglesia, como una riqueza, a pesar de que por momentos se manifiesta como “polarizada”, los organizadores de esta semana social señalan que “los procesos de diálogo público entre ideas encontradas y las experiencias de amistad social entre personas con diferencias ideológicas, culturales o religiosas son parte del compromiso irrenunciable con la vida pública”.

Faltan referencias cristianas en la cultura y la política

Consciente de que en el ámbito de la cultura o la política la presencia de los cristianos es “menor o incluso irrelevante”, la Semana Social insiste en que “el compromiso con la vida pública también nos llama a los cristianos a aportar nuestro bagaje cultural y político para enriquecer y enriquecernos con nuestra participación en la esfera pública”. Tanto es así, que se reconoce, que “una Iglesia sinodal y en salida debe promover las vocaciones al mundo político. Laicos y laicas que vivan como misión de servicio su presencia en la vida política activa en la diversidad de opciones existentes”.

De ahí que la Semana Social identifique como reto fundamental “el acompañamiento personal y comunitario a las vocaciones políticas”, más aún en medio de “esta creciente, aunque insuficiente, conciencia de interdependencia global”.

También se llama a “comunicar, participar y colaborar” en el significativo mundo en el siglo XXI que es el continente digital, “para la construcción del bien común es una llamada urgente para la presencia significativa de la Iglesia”.

 

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