El paro castiga ocho veces más a la población vulnerable

El paro castiga ocho veces más a la población vulnerable
La tasa de paro entre la población más vulnerable ha aumentado ocho veces más que entre la población general, con una subida de 20 puntos porcentuales frente a los 2,5 puntos registrados entre la ciudadanía en general, dejando el índice de paro de las personas desfavorecidas en un 73%, según el último estudio realizado por Cáritas.

La crisis socioeconómica, derivada de la pandemia y las medidas adoptadas para combatirla, ha dejado sin ingresos a tres de cada diez hogares. Cerca de 450.000 personas atendidas por Cáritas no ingresan, de hecho, nada de dinero en estos momentos, lo que supone un aumento del 136% de la población socorrida por la organización humanitaria de la Iglesia.

Aquellas familias que mantienen sus ingresos han visto mermados en un 33% el dinero del que disponen desde el inicio de la crisis. La principal fuente de este recorte en el presupuesto doméstico ha sido el empleo formal, con reducciones del salario habitual de casi el 50%. En el caso de las personas trabajadoras de la economía informal ha visto reducido sus ingresos por la actividad económica en un 71%.

De este modo, la pobreza severa (menos de 370 euros para una persona y menos de 776 euros para dos adultos y dos menores de edad) se ha incrementado un 30% y alcanza en estos momentos a 1 millón de personas entre las familias que Cáritas acompaña. La drástica reducción de los ingresos se ha traducido en imposibilidad de llevar una dieta adecuada, para el 50% de las familias afectadas  o de comprar medicamentos  para el 20%..

La investigación llevada a cabo por el Equipo de Estudios de Cáritas, a través de los datos aportados por 600 entrevistas realizadas en las 17 Comunidades Autónomas que han sido acompañados por Cáritas en el último año, con el el título La crisis de la COVID-19. El primer impacto en las familias acompañadas por Cáritas constata de manera elocuente de cómo una emergencia, en un inicio de naturaleza eminentemente sanitaria, se ha convertido en solo unas semanas en una crisis de hondo calado social.

Además del impacto en el empleo y la situación económica, el estudio analiza también otros aspectos como el derecho a la vivienda, el desarrollo de la convivencia y la atención de los cuidados, la situación con respecto a la salud, el acceso a la educación y la realidad de la brecha digital, las redes de apoyo y la solidaridad. También recoge un apartado donde recoge las expectativas de las familias

Desde el estallido de la pandemia de la COVID-19, las 70 Cáritas Diocesanas que componen la Confederación Cáritas Española han seguido trabajando al límite de sus posibilidades y de su capacidad para estar junto a las familias más vulnerables.

El informe confirma que, una vez más, esta nueva crisis no está siendo igual para todos y son los más frágiles quienes ven cómo más rápidamente y más intensamente empeoran sus condiciones de vida, o, en la mayoría de los casos, se hunden, al perder el empleo y los exiguos ingresos disponibles.

El último apartado de la investigación aborda las expectativas de futuro expresadas por los encuestados, que se observa con más incertidumbre que nunca. La realidad inestable e insegura en la que se desarrolla la vida cotidiana de muchas de las familias acompañadas por Cáritas, junto con la incertidumbre añadida por la crisis, han provocado que la preocupación y el miedo hayan ganado posiciones de cara al futuro próximo.

Aunque, frente a las debilidades de las propias condiciones de vida de las familias y a las amenazas del futuro incierto, son muchas las personas, nueve de cada diez, las que observan el horizonte vital con la esperanza de poder avanzar hacia una vida mejor en una comunidad mejor.