Ana, la abuela de las vías

Ana, la abuela de las vías
¿Quién es Ana, la abuela de las vías? Es una mujer entrada en años, de Murcia, con el pelo ya canoso. Cree que tenemos que pasar por la vida haciendo el bien, construyendo el mundo sobre pilares de solidaridad, fraternidad, libertad y justicia social.

Ha hecho de su casa, de su familia, un lugar de acogida, sobre todo, de personas del Senegal. Siempre tenía una hueco en la mesa para ellos. Su vida es una vida de apertura a los demás.

En esta vida, expresada en amor y solidaridad, surge el conflicto por el soterramiento de las vías. El proyecto se cambia por la avenida del AVE en superficie, que conllevaba la división de Murcia en dos partes, condenando a la zona sur a la exclusión, a dejar a miles de vecinos en una situación muy complicada. La obra del AVE en superficie dejaba un muro permanente con un solo paso, el paso de Santiago El Mayor. Gracias a la lucha de la Plataforma Pro Soterramiento, que llevaba más de treinta años moviéndose, se produce una movilización vecinal muy importante. En esta movilización, surge Ana, con su fuerza y su gran corazón y grita «no queremos muro», «el tren por abajo y nosotros por arriba».

Ana, por su edad y sus limitaciones físicas, siempre lleva su silleta porque no aguanta mucho de pie. Llega son su sonrisa, anima a la gente, te coge de la mano y te da un inmenso abrazo y un sonoro beso y al poco tiempo despliega su pequeña silleta, se sienta y conversa con todo el mundo.

Intentan convencerla de que deje continuar la obra,
pero sigue sentada en su silleta

Se cambia de delegado de Gobierno, llega Francisco Bernabé, amenaza a los vecinos y manda a la policía para amedrantar y que la obra del AVE en superficie continúe sin demora. Ana se pone delante de la policía, se mete en las obras y tiene que ser sacada por la propia policía. Hay una escena, que es impresionante y es el motivo del cuadro del amigo Chipola, y es cuando hay un enfrentamiento entre vecinos y policía y ella se escabulle y se pone delante de las máquinas para que la obra no continúe. Intentan convencerla el director de la obra y el mando de la policía que deje continuar la obra, pero, ella sigue sentada en su silleta diciendo que no se va. Por estas acciones y por otras muchísimas, se convierte en «Ana, la abuela de las vías», sin dejar de ser una persona sencilla y luchadora.

No quisiera terminar estas semblanzas, sin decir que Ana enfermó gravemente de COVID-19, se temía un desenlace fatal, pero, se repuso y sigue con nosotros. Los médicos no dan crédito.

Hay que dar gracias a la vida, por personas como Ana, que quedan en nuestro corazón y en la historia. Gracias, Ana.