Ricardo: «Cuando quise volver al mercado de trabajo, no encontraba nada»

Ricardo: «Cuando quise volver al mercado de trabajo, no encontraba nada»
Ricardo no se llama Ricardo y es transportista por cuenta ajena. En los últimos dos o tres veranos ha trabajado meses sueltos para varias empresas como falso autónomo o contratado por una empresa de trabajo temporal (ETT), pero siempre, en una situación que justifica perfectamente aparecer en esta sección de «Vidas precarias».

De joven, fue cartero en el, por entonces, monopolio del reparto en nuestro país, hasta que, un plan para estabilizar el empleo en la empresa dejó fuera a los de siempre, los últimos en llegar.

Se casó, se trasladó de provincia por el trabajo de su mujer y encadenó varios puestos muy inestables y al mismo tiempo, duros físicamente, por su baja formación. Ante el nacimiento de los hijos y no tener a la familia cerca, decidieron que sería él quien se encargaría de la casa y el cuidado de los pequeños, ya que no les compensaba pagar a una persona para que lo hiciera, con las consecuentes incomprensiones, sobre todo, en el pueblo en que vivían.

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