El caos del ingreso mínimo

El caos del ingreso mínimo
El día que se aprobaba el ingreso mínimo vital (IMV) me llamó para entrevistarme un locutor de una emisora. Me pidió opinión para hacer un falso directo. Era un tema sobre el que tenía una idea formada y fundamentada sobre el tema, que, como cualquier otra era discutible, pero ni insensata, ni radical, ni superficial.

Según iba comentando mi opinión, el entrevistador fue mostrando su disconformidad y la entrevista, que había comenzado de una manera amable, simpática y constructiva, acabó bruscamente. No le había dicho lo que él iba buscando. Sabía que buscar expertos para que confirmen el propio argumento era un comportamiento habitual de algunos medios de comunicación, pero nunca me había pasado de una manera tan clara. Evidentemente, la entrevista no fue retransmitida.

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