Francisco advierte del peligro de convertir a la Iglesia en partido político, empresa u ONG

Francisco advierte del peligro de convertir a la Iglesia en partido político, empresa u ONG
Ha defendido «una Iglesia en camino, trabajadora, pero que encuentra en las reuniones de oración la base y el impulso para la acción misionera», advirtiendo del peligro que puede suponer dejar de lado en la práctica eclesial la «escucha de la predicación de los apóstoles», la «comunión recíproca», la «fracción del pan» y la «oración», porque entonces se convierte a la Iglesia en un partido político, una empresa o una organización humanitaria.

“Sin estas cuatro coordenadas, la Iglesia se convierte en un partido político, como si fuera una empresa, pero no está el Espíritu Santo para evaluar si una situación es eclesial, debemos observar estos cuatro puntos”, ha subrayado Francisco durante su última audiencia general. “Todo en la Iglesia que crece fuera de estas coordenadas carece de fundamento”, ha remachado.

El papa Francisco ha reflexionado sobre un pasaje de los Hechos de los Apóstoles, que define a la comunidad cristiana primitiva cuyos primeros pasos “estuvieron marcados por la oración”. La imagen de la comunidad primitiva de Jerusalén es punto de referencia para cualquier otra experiencia cristiana”, ha asegurado. Así, ha defendido “una Iglesia en camino, trabajadora, pero que encuentra en las reuniones de oración la base y el impulso para la acción misionera”, como la descrita en la Biblia.

De este modo, ha reclamado la “humildad” como la base sobre la que se “construye el futuro del mundo”. Y ha aseverado a su vez: “La Iglesia no es un mercado, la Iglesia no es un grupo de empresarios que siguen adelante con esta nueva empresa. La Iglesia es la obra del Espíritu Santo que Jesús nos envió a reunir”.

Por ello ha dicho que le provoca “una gran tristeza” cuando ve alguna comunidad que, aun con buena voluntad, “equivoca el camino porque piensa que está haciendo la Iglesia en las reuniones, como si fuera un partido político”.

Y ha reflexionado: “Pero, la mayoría, la minoría, ¿qué piensa de esto, de aquello, de lo otro… Y esto es como un Sínodo, un camino sinodal que debemos hacer…”. Me pregunto: “¿Dónde está el Espíritu Santo allí? ¿Dónde está la oración? ¿Dónde está el amor comunitario? ¿Dónde está la Eucaristía?”.

Finalmente ha invitado a evaluar si una situación “es eclesial o no eclesial” a partir de la pregunta acerca de las 4 coordenadas porque: “Si esto falta, falta el Espíritu y si falta el Espíritu, seremos una hermosa asociación humanitaria, caritativa, buena, buena… incluso una fiesta eclesial, digámoslo así, eclesial. Pero no hay Iglesia”.