Francisco emplaza a los jóvenes a construir otra «narrativa económica» y a ser «levadura» al servicio del bien común

Francisco emplaza a los jóvenes a construir otra «narrativa económica» y a ser «levadura» al servicio del bien común
El papa Francisco reclama un «modelo de solidaridad internacional» que evite «todo tipo de sometimiento». Ante jóvenes mayoritariamente economistas, ha hecho especial hincapié en el protagonismo de los pobres y excluidos para no pensar «por ellos» sino «con ellos» nuevos modelos de desarrollo humano integral.

En la clausura del evento La economía de Francisco, en su videomensaje ha dado las gracias a los jóvenes “por el trabajo realizado y comprometido” durante esta etapa de diálogo, para emplazarles a “otra narración económica” y asumir que “el actual sistema mundial es insostenible”, ya que daña gravemente a la hermana tierra y a los más pobres y excluidos. “Van unidos: tú espolias la tierra y habrá muchos pobres excluidos. Ellos son los primeros afectados…, e incluso, los primeros olvidados”, ha subrayado.

“Si no queremos que esto pase están llamados –emplaza el Papa a los jóvenes– a incidir concretamente en vuestras ciudades y universidades, trabajos y sindicatos, emprendimientos y movimientos, cargos públicos y privados con inteligencia, empeño y convicción para llegar al núcleo y al corazón donde se gestan y deciden los relatos y paradigmas” y no queden fuera de la construcción del presente y del futuro, “o están involucrados o la historia los aventajará”.

Necesitamos, queremos, buscamos un cambio

En su intervención, Francisco –volviendo a recordar su segundo mensaje a los movimientos populares, a los trabajadores y trabajadoras más humildes y excluidos– a convocado a buscar una nueva cultura que “posibilite y estimule la puesta en marcha de miradas distintas plasmadas en un tipo de pensamiento, de política, de programas educativos e, incluso, de una espiritualidad que no se deje encerrar por una única lógica dominante”, fomentando liderazgos, iniciando procesos, ampliando horizontes para “administrar, cuidar y mejorar” significativamente nuestra casa común. Para ello, reclama cambios en “los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, en las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad”. “Sin realizar esto, no harán nada” ha dicho.

Cultural del encuentro y el protagonismo de los pobres

La crisis socioeconómica y el sufrimiento que provoca nos debe hacer volver “a la mística del bien común” propiciando que “muchas voces puedan sentarse en una misma mesa para dialogar, pensar, discutir y crear desde una perspectiva poliédrica, las diversas dimensiones y respuestas a los problemas globales que afectan a nuestros pueblos y democracias”.

Esta dinámica “de encontrarse más allá de todas las legítimas diferencias” es fundamental, en opinión de Francisco, para “cualquier transformación que ayude a la gestación de una nueva mentalidad cultural y, por tanto, económica, política y social” que necesita de “una mística que los anime”, una fuerza interior “que de sentido” y “una pertenencia y un arraigo que dé aliento a la acción personal y comunitaria“, para asumir “estructuralmente que los pobres tienen la dignidad suficiente para sentarse en nuestros encuentros, participar de nuestras discusiones y llevar el pan a sus mesas”. Francisco reclama “una conversión y transformación de nuestras prioridades y del lugar del otro en nuestras políticas y en el orden social”.

“Es tiempo, –apremia el Papa– de arriesgarse a propiciar y estimular modelos de desarrollo, progreso y sustentabilidad donde las personas, pero especialmente los excluidos dejen de ser” una presencia “nominal, técnica o funcional”. En este sentido, ha hecho especial hincapié en los pobres y excluidos para que sean “protagonistas de sus vidas como del entero entramado social”. “No pensemos por ellos, pensemos con ellos” para que “aprendamos a dar el paso a modelos económicos que nos beneficiarán a todos porque el eje estructurante y decisional será determinado por el desarrollo humano integral, tan bien desarrollado por la doctrina social de la Iglesia”.

Política y economía, al servicio de la vida humana

El papa Francisco ha puesto en valor la política y la economía cuando se coloca al servicio de la vida humana y no cuando se subordina “a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia”. Esta centralidad es el camino del desarrollo humano integral que nos emplaza a “hacernos cargo del hermano y del hermano más vulnerable” siendo esto la medida de nuestra humanidad. Esta tarea necesita de personas preparadas capaces de “velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios” que son, por sí solos “un camino hacia la pobreza y la dependencia”. En este sentido Francisco ha sido claro, necesitamos “un modelo de solidaridad internacional que reconozca y respete la interdependencia entre las naciones y favorezca los mecanismos de control capaces de evitar todo tipo de sometimiento, así como velar por la promoción especialmente de los países sumergidos y emergentes; cada pueblo está llamado a volverse artífice de su destino y del mundo entero”.

Ser buenos samaritanos

Francisco, sugiriendo la figura del samaritano, uno de los signos de Fratelli tutti, ha expresado a los jóvenes del encuentro, que “carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos” y que desde nuestros lugares de “acción y decisión” sean “levadura” al servicio de bien común, para que “al final ya no estén ‘los otros’, sino aprendamos a desarrollar un estilo de vida capaz de decir ‘nosotros'”.