Llamamiento de los obispos de la UE a recuperar la esperanza y la solidaridad

Llamamiento de los obispos de la UE a recuperar la esperanza y la solidaridad
Los presidentes de las Conferencias Episcopales de todos los Estados miembros de la UE han dirigido, hoy miércoles 18 de noviembre de 2020, un mensaje de esperanza y un llamamiento a la solidaridad a las instituciones de la UE y los Estados miembros «en este doloroso e incierto momento histórico marcado por la pandemia Covid-19». 

A la luz de la carta del papa Francisco sobre Europa, publicada recientemente, el mensaje Recuperar la esperanza y la solidaridad escrito por los presidentes de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea aborda principalmente la lucha contra la COVID-19 y los esfuerzos comunes que todos estamos llamados a hacer “para asegurar una recuperación justa, equitativa y centrada en la persona”.

A través de este mensaje, la Iglesia católica de la Unión Europea “reafirma su pleno compromiso con la construcción de Europa”. Junto con sus valores fundacionales de “solidaridad, libertad, inviolabilidad de la dignidad humana, democracia, Estado de derecho, igualdad y defensa y promoción de los derechos humanos –afirman los obispos– [el proyecto europeo] ha traído la paz y la prosperidad a nuestro continente”.

“Junto con otras Iglesias hermanas y comunidades eclesiales, con miembros de otras tradiciones religiosas y personas de buena voluntad –continúa el mensaje– la Iglesia católica en Europa se esfuerza por construir una fraternidad universal que no deje a nadie fuera”.

En este momento difícil y doloroso, la Iglesia católica nos pide a todos, incluidas las instituciones de la UE y los gobiernos nacionales, que actuemos con solidaridad y esperanza, unidad y diálogo, confianza y responsabilidad. “La fe –afirman los presidentes– nos llama a salir de nosotros mismos y ver en el otro, especialmente en aquellos que sufren y están al margen de nuestras calles, un hermano y una hermana y también a estar dispuestos a dar nuestra vida por ellos”.

La declaración se elaboró por iniciativa de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), a partir de una reunión convocada el 30 de septiembre de 2020 en la que se reunieron por primera vez todos los Presidentes de los Episcopados de la UE.