La salud mental se deteriora ante la fragilidad de los servicios sociosanitarios

La salud mental se deteriora ante la fragilidad de los servicios sociosanitarios
La salud mental de la población ha empeorada drásticamente por la pandemia, sin que todavía se haya normalizado la, de por sí frágil, atención a los pacientes con alguna afectación mental.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 93% de los países consultados sufrió la parálisis de uno o más servicios para pacientes con problemas mentales, neurológicos y de abuso de sustancias, durante las primeras medidas para frenar los contagios de la COVID-19.

Meses después, la atención a los pacientes con trastornos mentales no se ha normalizado. El sistema sanitario sufre la presión por el incremento de pacientes con la COVID-19 y allí donde se han restituido las consultas, los pacientes temen contagiarse.

Según alerta Martina Rojnic, portavoz de la Asociación Europea de Psiquiatría, “es necesario organizar una atención continua porque, si se interrumpe, un gran número de pacientes podría recaer”. En algunos lugares, se ha sustituido por llamadas telefónicas y, en ciertos casos, videollamadas. Según datos internos de la Asociación Europea de Psiquiatría, más del 75% de la atención que sí se mantuvo se realizó online durante la primera ola, aunque con importantes diferencias entre países. En España, por ejemplo, sería del 70%.

Según datos de Eurostat de 2018, España (10,93) era uno de los países con menor número de psiquiatras por cada 100.000 habitantes, muy cerca de Polonia (9,23) y Bulgaria (10,31). A la cabeza de esta clasificación estaban Alemania (27,45), Grecia (25,79) y Países Bajos (24,15), que contaban con el mayor número de especialistas en psiquiatría en relación a su población.

El vocal de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR), Javier Prado, confirma que “el principal problema ahora es el colapso que existe en Atención Primaria. Hablamos de comunidades con una cuota de 80/90 pacientes por médico, por tanto no podemos cuantificar el volumen de pacientes. Si tienes un problema de ansiedad, pero no puedes hablar con tu médico, no se produce una derivación al psicólogo”.

“Cuando un enfermo necesita un antibiótico, se le dan todas las dosis que requiere durante varios días para superar su enfermedad”, cuenta Antonio Vázquez Morejón, presidente de la Sociedad de Psicología Clínica del servicio público de Andalucía. “Pero cuando a un paciente que requiere atención mental se le niega todo el tratamiento que requiere o se le reduce a un mínimo, es como dar a ese enfermo media dosis de antibiótico un solo día. Será insuficiente”.

Y es que en salud mental, como recuerda este psicólogo con 30 años de experiencia en coordinación, los recursos más importantes “son humanos, y si hay pocos recursos humanos, se multiplica el acceso al psicofármaco, en cuyo consumo España es el segundo país europeo, triplicando la tasa de Alemania”.

España cuenta con seis psicólogos clínicos por 100.000 habitantes, con una gran desigualdad entre comunidades, mientras la media europea es de 18 y, la de la OCDE, 26, según los datos que manejan varias organizaciones. Algunos países nórdicos alcanzan los 40 por 100.000 habitantes.

Un estudio realizado por el Consejo General de la Psicología señala que uno de cada tres y uno de cada cuatro españoles, respectivamente, presenta en esta segunda ola síntomas graves de ansiedad y depresión, relata Silvia Berdullas, gerente de este Consejo. “Se trata de tasas de prevalencia claramente superiores a las encontradas en situaciones anteriores a la pandemia y deben ponernos en alerta. Nos encontramos frente a un sistema que ya venía raquítico de antemano y que se encuentra ahora frente a un aumento de las necesidades de atención psicológica y que va a ser necesario resolver”.

De hecho, un total de 21 asociaciones y organizaciones de la psicología, incluido el Consejo General de la Psicología (COP), han firmado un documento sobre los efectos que ha tenido la pandemia del Covid-19 sobre la atención psicológica, así como sobre las líneas futuras de desarrollo de la psicología tanto en el campo socio-sanitario como clínico asistencial.

Las entidades de psicología han coincidido en señalar las limitaciones de los sistemas de protección social y sanitario de nuestro país para dar respuesta a la asistencia psicológica de la población, que se han hecho más evidentes en el marco de la actual pandemia por COVID-19. Entre dichas limitaciones, denuncian la escasez de psicólogos especialistas en las redes de salud mental, o la insuficiente implantación de la atención psicológica profesionalizada tanto en Atención Primaria o en los departamentos hospitalarios ajenos al ámbito de la Salud Mental, como en los dispositivos de atención a poblaciones en situación de especial dependencia o vulnerabilidad, entre otras

El propio Consejo General de la Psicología se sumó a la campaña #MuchoMásServiciosSociales impulsada por el sector estatal de Administración Local de FSC-CCOO. La iniciativa persigue fortalecer el apoyo a los servicios públicos y al conjunto de profesionales de los servicios sociales y demandar una actuación y financiación decidida.