Trabajo digno para las empleadas del hogar

Trabajo digno para las empleadas del hogar

¿Eres una trabajadora del hogar, no paras de trabajar y no cotizas a la seguridad social por no tener contrato? ¿Trabajas interna 24 horas al día, realizando cuidados a una persona mayor, pero en tu contrato solo pone que trabajas 6 horas al día? ¿Tienes en tu casa a una señora que viene a limpiar, pero no la contratas porque te parece complicado?

El miércoles 28 de abril realizamos una nueva edición de #Trobades HOAC sobre las trabajadoras del hogar, en formato online. En concreto en este encuentro hemos querido dialogar sobre la situación de las empleadas del hogar. Mujeres trabajadoras, muchas de ellas inmigrantes, que sufren frecuentemente una gran precariedad laboral y que no ven reconocidos en la práctica sus derechos laborales y carecen en muchas ocasiones de condiciones dignas de empleo.

La HOAC de Segorbe-Castellón formamos parte de la Plataforma por los Derechos de las Personas Trabajadoras del Hogar de Castellón. Nos preocupa la problemática que afecta a este colectivo. Con este encuentro hemos querido ayudar a que se conozca mejor su situación y, sobre todo, a generar debate y crecer en el empeño por lograr plenos derechos y condiciones dignas de trabajo para estas trabajadoras.

En un primer momento contamos con el testimonio de Yenni (nombre ficticio), una mujer inmigrante que durante más de tres años estuvo trabajando en una vivienda atendiendo los cuidados de dos personas mayores con la promesa de regularizar por arraigo social su situación, pero que en el momento de la verdad no fue así. En ese momento se le cayó el mundo a los pies, aunque el empuje por sacar a su familia adelante la llevó a buscar ayuda en un grupo de mujeres inmigrantes y luchar decididamente por defender su dignidad.

A continuación, Elena Grau, responsable técnica del servicio de empleo de Caritas Diocesana puso sobre la mesa la contribución significativa de las trabajadoras del hogar. Gracias a su trabajo muchos de nuestros familiares y nuestras casas están atendidas, posibilitado así que otras muchas mujeres hayan podido incorporarse al mercado laboral. Su trabajo es imprescindible y durante la pandemia se les ha considerado trabajadoras esenciales, pero resulta paradójico que a pesar de los avances que se han producido este último año (la aprobación del subsidio por cese o por reducción de actividad…) continúa siendo un sector laboral muy desprotegido, precario y con bajo valor de mercado. Se observan brotes verdes, desde hace unos años van sumándose asociaciones y colectivos que reivindican mejoras en el sector y que van tomando más fuerza al trabajar en red. Las mejoras que se piden pasan por la ratificación del convenio 189 de la OIT, que llevaría aparejada la equiparación de las condiciones al Régimen General de la Seguridad Social (prestación por desempleo, pensiones dignas, protección y salud laboral…) y por tanto la dignificación del trabajo del hogar. A la vez, se ve necesaria una reforma de la ley de extranjería que facilite la regularización o que por pérdida de empleo como ha ocurrido en la pandemia se den situaciones de irregularidad sobrevenida abocando a muchas trabajadoras del sector a la economía sumergida y por consiguiente a una mayor vulnerabilidad.

Fernanda Díaz, miembro de la HOAC, conocedora profunda de estas realidades recordó unas palabras que el papa Francisco dirigió en el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares… “ustedes miran hacia adelante, piensan, discuten, proponen y actúan. Los felicito, los acompaño, les pido que sigan abriendo caminos y luchando”. Estas palabras pueden ser motivadoras para las trabajadoras del hogar, su trabajo individual las aísla en los domicilios, las hace más vulnerables, las invisibiliza… pero tienen el reto de asociarse, conocerse, compartir problemas, fortalecer una red social amplia que se movilice a favor de la defensa del trabajo decente. A la vez estas palabras también son una llamada para todos y todas, una llamada a cambiar nuestras actitudes, a aportar un granito de arena en la construcción de una sociedad que ponga a las personas por encima de la economía, porque es mucho lo que podemos hacen a nuestro alrededor. Como ejemplos:

  • Compartir con amigos, familiares, compañeras de trabajo, en colectivos en los que nos encontramos…, que no es decente trabajar sin contrato o sin dar de alta a la Seguridad Social a un trabajador/a. Además, un trabajo digno requiere una remuneración acorde. El trabajo de sensibilización es fundamental.
  • A través de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente o bien a través de otras iniciativas introducir esta reflexión de las empleadas de hogar en nuestras parroquias.
  • Defender la dignidad de las trabajadoras del hogar y sus luchas en sindicatos, partidos políticos y cualquier otra asociación de nuestro ámbito de relación.
  • Sumarnos a las campañas para conseguir que nuestro país ratifique el convenio 189 de la OIT para dignificar el empleo en el sector.
  • Acercarnos a las empleadas de hogar, conocer sus vidas, compartir tiempo e inquietudes, también con aquellas que son inmigrantes y no están regularizadas, acompañarlas en sus procesos, animarlas a que fortalezcan sus redes de apoyo.
  • Fomentar que se creen espacios de apoyo, de asesoramiento. Crear y fortalecer redes de apoyo social que fomenten organizarse o unirse a otros colectivos ya organizados.

A continuación, se abrió un animado turno de palabras con aclaraciones, valoraciones, el testimonio de otras personas intervinientes. El encuentro fue muy interesante y permitió a los asistentes preguntar y compartir lo que está pasando desde el testimonio de las personas. También nos permitió conocer algunas pistas sobre como podemos situarnos ante esta realidad, ya sea como cristianos o como personas comprometidas por un mundo mejor.

Desde la HOAC animamos a todos a poner vuestro granito de arena, para sacar a la luz este debate, para que los empleadores contraten a las personas como debe ser, para que en esta sociedad se tome conciencia de la necesidad de dignificar el trabajo que realizan estas mujeres, tan duro muchas veces, pero a la vez tan esencial.