¡Alegraos! Sí. Tenemos motivos para la alegría

¡Alegraos! Sí. Tenemos motivos para la alegría
Una de las primeras noticias que suelen aparecer en los medios de comunicación locales con el inicio de un nuevo año, es quien ha sido el primer niño o niña en nacer.

Llega un nuevo miembro a la familia. Se conecta con el hospital. Nos identificamos con los rostros de alegría y felicidad de sus padres. Todo son buenos deseos para los recién llegados.

Ha habido meses de espera y de preparativos en casa, se ha ido haciendo hueco, se han recolocado muchas cosas. La vida no va a ser la misma. Se han entrelazado sentimientos y dudas. Es verdad que nuestro mundo se presenta muchas veces hostil: la falta de expectativas, incertidumbres agravadas por las consecuencias de la pandemia, qué será de él, de ella el día de mañana… Y en nuestro caso podemos reivindicar a pesar de los recortes, ser ciudadanos y ciudadanas de esta vieja Europa: acceso a la sanidad, la educación, a ciertos recursos sociales… Qué hubiera sido de «haber nacido solo unos centímetros más abajo en el mapa…», la historia quizá, no sería la misma.

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