Francisco y Benedicto XVI, una relación fraterna

Francisco y Benedicto XVI, una relación fraterna
El papa Francisco presidirá el próximo jueves 5 de enero el funeral de su antecesor, Benedicto XVI, fallecido este sábado 31 de diciembre en el Vaticano, y pondrá fin así a una era en la Iglesia católica caracterizada por la convivencia de dos pontífices, que han mantenido una relación fraterna.

Al menos, así la definió Francisco la primera vez que visitó a Benedicto XVI en Castel Gandolfo tras ser elegido su sucesor. “Somos hermanos”, dijo cuando el ya emérito le ofreció un lugar privilegiado en la capilla donde ambos rezaron juntos a la virgen de Czestochowa.

El ritual de la próxima semana será inédito, ya que el Papa emérito se convirtió en el primero en renunciar al pontificado en 700 años, al igual que lo fue aquella ceremonia conocida como la de los “cuatro papas”, en abril de 2014, cuando Francisco y Benedicto XVI concelebraron la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II.

Aquel día, apenas un año después de su dimisión, Benedicto XVI llegó primero a la Plaza de San Pedro del Vaticano, fue recibido con una fuerte ovación, pero se situó en el sector izquierdo, junto al resto de concelebrantes. El papa Francisco acudió a saludarle al inicio de la ceremonia, fundiéndose en un cariñoso abrazo, así como al final, para estrecharle las manos, gesto que Benedicto XVI correspondió sonriente.

Pese a los intentos de una parte de la Curia romana por instrumentalizar la figura del papa emérito para atacar a su sucesor, la actitud de aquel día refleja lo que ha caracterizado su relación desde hace casi diez años: respeto, afecto y discreción.

“La última vez que hubo dos o tres Papas no se hablaban entre ellos, se peleaban para ver quién era el verdadero. Yo quiero mucho a Benedicto. Siempre lo quise. Es un hombre de Dios, humilde, que reza. Un ejemplo de grandeza. Y fui muy feliz cuando fue elegido Pontífice”, señaló el papa Francisco a los periodistas a su regreso de la JMJ de Brasil en julio del 2013. Era la primera vez que se le preguntaba abiertamente sobre su relación con el Papa emérito.

En su reciente entrevista con el periódico ABC, Francisco lo calificó de “santo”, alabando su “alta vida espiritual”. “Salgo edificado de su mirada transparente. Vive en contemplación. Tiene buen humor, está lúcido, muy vivo, habla bajito pero te sigue la conversación. Me admira su inteligencia. Es un grande”, reveló entonces cuando también hizo público que había firmado su renuncia voluntaria al sucederle.

Durante estos nueve años y medio, en los que el Papa emérito ha vivido recluido en el monasterio Mater Ecclesiae, situado en los jardines del Vaticano, han sido muchos los momentos que han compartido juntos el Papa y el emérito.

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Por ejemplo, ha sido habitual que Francisco visitase a su predecesor para felicitarle la Navidad y la Pascua en su residencia. Una de las últimas veces en las que Benedicto XVI apareció en público fue en la misa de apertura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia el 8 de diciembre de 2015 en la Basílica de San Pedro.

Benedicto XVI, teólogo refinado y amante de la música que, al final, fue durante más tiempo papa emérito que en funciones, dado que gobernó ocho años (2005-2013), llevaba varios años en condiciones de salud muy frágiles, pero su situación se agravó drásticamente la última semana. Con la decisión de dar un paso y dejar el liderazgo de la Iglesia católica en febrero del 2013, también optó por una vida de retiro espiritual, dedicada al estudio y a la oración, alejado de los focos mediáticos.

Un perfil muy discreto que ha hecho que sus apariciones públicas fueran contadas y recibiera muy pocas visitas. El pasado 27 de agosto, por ejemplo, se reunió en privado, con los nuevos cardenales creados por Francisco al final del consistorio. Sin embargo, su estado de salud le impidió entablar una conversación con ellos.

La Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI ha publicado de forma puntual las fotografías de algunos de estos encuentros. Una de las más recordadas fue tomada en abril de 2017, cuando Benedicto XVI celebró su 90 cumpleaños con una fiesta en la que no faltaron sus más cercanos colaboradores, los trajes tradicionales de su Baviera natal e incluso degustó la cerveza típica alemana.

Documento solo reservado al nuevo Papa y una encíclica juntos

Cuando Francisco fue a visitar a Benedicto XVI a Castel Gandolfo pocos días después de ser elegido, el ya papa emérito le entregó un documento relacionado con el escándalo de “Vatileaks” –las filtraciones que acabaron condenando a un exmayordomo de Benedicto XVI–, y que decidió reservar solo al nuevo Papa. Francisco, además, ha continuado la lucha contra los abusos sexuales y la reforma del sistema de finanzas del Vaticano.

Francisco y Benedicto XVI han escrito también una encíclica “a cuatro manos”, titulada Lumen fidei, que unió las enseñanzas del papa emérito con el carácter latino del pontífice argentino y ofrecía un diagnóstico de la sociedad contemporánea que, según recalcaban, sufre una “crisis de verdad” y tiene una “necesidad” de luz, entendida como fe que ilumine el presente y guíe a la persona de hoy.

 

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