El papa Francisco urge a la comunidad internacional a “regular éticamente la inteligencia artificial”

El papa Francisco urge a la comunidad internacional a “regular éticamente la inteligencia artificial”
Vía Skorzewiak / Shutterstock
“Es necesario actuar preventivamente, proponiendo modelos de regulación ética para frenar las implicaciones nocivas y discriminatorias, socialmente injustas”, insta el papa Francisco

En un mundo inmerso en la rápida evolución de la inteligencia artificial, el papa Francisco ha ofrecido una nueva reflexión –lo hizo también recientemente en su mensaje Inteligencia artificial y paz–, sobre el impacto de esta revolución tecnológica. En su mensaje  Inteligencia artificial y sabiduría del corazón para una comunicación plenamente humana, publicado este miércoles con motivo de la celebración de la 58ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Francisco aborda las oportunidades y los desafíos que surgen con la creciente influencia de esta tecnología “que está modificando radicalmente la información y la comunicación y, a través de ellas, algunos de los fundamentos de la convivencia civil. Es un cambio que afecta a todos, no solo a los profesionales”, asevera.

Al inicio del mensaje, advierte de las interpretaciones catastrofistas, destacando la importancia de no resistirse al cambio, sino más bien buscar posiciones en el futuro. En este contexto, cita a Romano Guardini, quien hace un siglo instó a no aferrarse a un mundo que está cambiando, pero también advirtió sobre la necesidad de permanecer sensibles al dolor que acompaña a la destrucción y al comportamiento inhumano.

“Todos han de buscar posiciones allí donde corresponde a cada uno”, reflexiona este teólogo, señalando la necesidad de abordar los cambios desde una perspectiva humana, destacando así la relevancia de la humanidad en medio de la revolución tecnológica.

La sabiduría del corazón humano

El papa Francisco destaca la importancia de comenzar la reflexión desde el corazón humano. “En esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión solo puede partir del corazón humano”, afirma. Aquí, el corazón es concebido como la sede de la libertad y las decisiones más importantes de la vida, un símbolo de integridad y unidad que también alude a los afectos, deseos y el lugar del encuentro con lo divino.

La sabiduría del corazón se convierte en el hilo conductor del mensaje, — que se publica coincidiendo con san Francisco de Sales, patrón de periodistas–, una virtud que permite entrelazar todas las dimensiones de la vida humana. “La sabiduría del corazón es, pues, esa virtud que nos permite entrelazar el todo y las partes, las decisiones y sus consecuencias, las capacidades y las fragilidades, el pasado y el futuro, el yo y el nosotros”, sostiene el Papa.

Vividas en relación con los demás

El pontífice también destaca la necesidad de evitar la hipnosis tecnológica y la idolatría de la autonomía humana, señalando que el ser humano siempre ha buscado superar su vulnerabilidad a través de diversos medios, desde artefactos prehistóricos hasta la tecnología moderna. Aquí, el Papa hace hincapié en la importancia de comprender que estas herramientas deben ser recibidas como dones de Dios y vividas en relación con los demás.

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“Es preciso que brote una nueva humanidad de profunda espiritualidad, de una libertad y una vida interior nuevas”, expresa el papa Francisco, destacando la importancia de cultivar una conexión espiritual que guíe el uso ético de la tecnología.

La inteligencia artificial, según el papa Francisco, plantea tanto oportunidades como peligros. Indica que, aunque las máquinas poseen capacidades inmensurables para almacenar y correlacionar datos, es responsabilidad humana descifrar su significado. Aquí, utiliza la palabra “inteligencia” de manera engañosa, indicando que la verdadera inteligencia va más allá de la capacidad de las máquinas.

“No podemos esperar esta sabiduría de las máquinas”, destaca el Papa. “No se trata de exigir que las máquinas parezcan humanas; sino más bien de despertar al hombre de la hipnosis en la que ha caído debido a su delirio de omnipotencia”.

Regular éticamente la inteligencia artificial

En este sentido subraya la necesidad de regular éticamente la inteligencia artificial para prevenir implicaciones nocivas y discriminatorias. “Es necesario actuar preventivamente, proponiendo modelos de regulación ética para frenar las implicaciones nocivas y discriminatorias, socialmente injustas”, insta el Papa, renovando su llamado a la comunidad internacional para adoptar un tratado que regule el desarrollo y uso de la inteligencia artificial.

En su mensaje, el Papa también plantea preguntas fundamentales “para el hoy y para el mañana” sobre la protección de la profesionalidad y dignidad de los trabajadores y las trabajadoras de la comunicación, la transparencia de los algoritmos y motores de búsqueda, y la garantía de pluralismo y representación de la complejidad de la realidad. Estas preguntas buscan abordar cómo preservar la humanidad en la era de la inteligencia artificial.

Finalmente, Francisco urge a decidir nuestro papel en esta nueva era, decidiendo si nos convertimos ” en alimento de algoritmos o, en cambio, sí alimenta su corazón con la libertad, ese corazón sin el cual no creceríamos en sabiduría. Esta sabiduría madura sacando provecho del tiempo y comprendiendo las debilidades. Crece en la alianza entre generaciones, entre quienes tienen memoria del pasado y quienes tienen visión de futuro. Sólo juntos crece la capacidad de discernir, de vigilar, de ver las cosas a partir de su cumplimiento”, concluye.

 

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