Como Jesucristo, obligados a huir

Como Jesucristo, obligados a huir
«Como Jesucristo, obligados a huir. Acoger, proteger, promover e integrar a los desplazados internos»

Este es el lema elegido por el papa Francisco para la celebración de la próxima Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, la 106ª, que tendrá lugar el 27 de septiembre. Este año su mensaje va dirigido especialmente a los desplazados internos.

Desde la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), hermanada con la realidad que viven estas personas y en comunión con la Iglesia de la que somos parte desde nuestro ser Acción Católica centrada en la realidad del mundo obrero y del trabajo, queremos también hacernos eco de este mensaje destacando algunos aspectos que nos parecen muy actuales y muy necesarios en el contexto en el que nos encontramos.

La realidad de millones de hombres, mujeres y niños olvidados, obligados a migrar dentro de sus propios países es compleja y difícil de abordar (los propios Estados no siempre recogen datos sobre el desplazamiento interno). Son parte de los “olvidados” de nuestro mundo lo que hace que aumente su vulnerabilidad y la falta de reconocimiento de sus derechos. Casi 80 millones de personas obligadas a vivir lejos de sus hogares durante muchos años, o incluso décadas, y sin acceso a la educación, a la sanidad, al empleo, es decir, a todo aquello que les permita crear medios de vida sostenibles y esperanza para su futuro.

En su mensaje el Papa nos alienta a conocer para comprender. Por ello se hace muy necesario conocer el origen de esta realidad. Conflictos armados, situaciones de violencia generalizada, violaciones de derechos humanos, desastres que se producen de manera repentina, apropiación de grandes extensiones de territorios, la crisis climática. Son causas y a su vez consecuencia ya que se retroalimentan, pero en la base de todo ello el modelo socioeconómico y productivo que sustenta unas relaciones humanas basadas en el descarte y en el mercantilismo (usar y tirar) de las personas.

Tenemos que poner en el centro de todo a la persona y eso, pasa por establecer otro modelo de relaciones humanas, otra política, otra economía, tenemos que….”crecer juntos, sin dejar a nadie fuera”, se necesita “involucrar para promover” como afirma el Papa en su mensaje. Solo con la colaboración de y motivando “espacios donde todos puedan sentirse convocados”, continua el Santo Padre, será posible encarar este drama.

En la HOAC creemos que a través del trabajo se pueden dar las premisas idóneas para concretar toda esa invitación que se nos hace: El trabajo debería ser el ámbito de este múltiple desarrollo personal, donde se ponen en juego muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyección del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicación con los demás, una actitud de adoración (Laudato si’, 127). Desde esta afirmación del Papa, podemos entender la trascendencia que tiene el trabajo a la hora de organizar otras relaciones, otra economía, otra política, otra sociedad en definitiva, que no deje a nadie en los márgenes de la vida.

La HOAC tomamos como nuestra las palabras del mensaje del Papa que habla de hacerse prójimo para servir, comprometidos como estamos en acompañar la vida de las personas y colaborar con ellas en un cambio de mentalidad y en el cambio de las instituciones para que estén mucho más al servicio de las necesidades de las personas, en particular de las empobrecidas y ayudar a construir experiencias alternativas en la forma de ser y trabajar que expresen y construyan la nueva mentalidad que necesitamos.