La banca ética invierten en economía sostenible y en empleo 3 de cada 4 euros de su balance

La banca ética invierten en economía sostenible y en empleo 3 de cada 4 euros de su balance
El Tercer informe de las Finanzas Éticas y Sostenibles en Europa, elaborado conjuntamente por las dos fundaciones de Fiare Banca Ética en España e Italia, destaca que los bancos convencionales solo destinan al crédito el 40% de los recursos que obtienen, mientras que el resto lo hacen a especulación financiera. Por su parte, los bancos éticos europeos invierten en empresas y autónomos 3 de cada 4 euros de su balance, y el euro restante en fondos de inversión éticos.

Según la nota publicada en el blog de Banca Ética, el resultado ha sido que se han invertido 51 mil millones de euros en desarrollo sostenible, es decir, social y ambiental. Jordi Ibañez director de la Fundación Finanzas Éticas ha señalado que esta política “sitúa a los bancos éticos como un socio mucho más eficaz para colocar fondos de rescate de la UE y cualquier política monetaria”. El informe compara la banca ética y la banca convencional en Europa desde el punto de vista de la eficiencia económica.

Tal es así que en la década (2008-2018) “los 23 bancos europeos éticos y sostenibles han ganado el doble que el sistema bancario europeo en su conjunto, con una rentabilidad media anual del 3,57% frente a 1,79%. Los bancos éticos han confirmado su mayor efectividad en el apoyo a la economía real y sostenible, a la creación y mantenimiento de puestos de trabajo en sectores socioambientales. De esta forma, el rescate podría convertirse en un motor de desarrollo sostenible y relanzamiento del empleo en sectores palanca para una nueva economía”.

Si los fondos europeos fueran coherentes con los principios de las finanzas éticas

Los 750 mil millones de euros de reactivación económica que destinará la UE, serían un motor de transformación sin precedentes en el mundo si exigieran a sus destinatarios finales, esfuerzos hacia la sostenibilidad social y ambiental, además de generar empleo y, al mismo tiempo, exigiera a los bancos europeos comportamientos más alineados a la banca ética. Es factible la limitación de distribución de dividendos (como han requerido los bancos centrales ya en esta época en algunos países), es factible la limitación de los sueldos de los directivos y es factible establecer criterios de sostenibilidad social y ambiental al beneficiario final de las ayudas.

Según Ibáñez, “no podemos permitir de nuevo comportamientos poco responsables de la banca con el dinero europeo. Los ciudadanos ya les hemos rescatado una vez y no queremos hacerlo de nuevo”. Las finanzas éticas demuestran que se puede generar empleo y hacerlo en sectores claves para hacer coherentes estos fondos con otros objetivos de civilización como los acuerdos de París. No debemos elegir entre reactivación y desarrollo social y ambiental.