Carlos Bravo: “Es un disparate decir que no habrá pensiones para nuestros jóvenes de ahora”

Carlos Bravo: “Es un disparate decir que no habrá pensiones para nuestros jóvenes de ahora”
Carlos Bravo, durante su intervención en el Diálogo #VenyloVerás
“Es un disparate decir que no habrá pensiones para nuestros jóvenes de ahora”, advirtió el secretario de Políticas Públicas de CCOO y miembro de la Mesa del Diálogo Social, Carlos Bravo, en la última videoconferencia organizada por Noticias Obreras, sobre La senda de las pensiones públicas.

Este nuevo #DiálogoVenyloVerás, en palabras del director de Noticias Obreras, Abraham Canales, quiere ser “un tiempo entregado al encuentro de las ideas y las experiencias vividas, haciendo un alto en el camino en nuestras dinámicas cotidianas, y así fortalecer convicciones que ayuden a lograr una vida digna en una sociedad decente”.

De ahí que la revista quiera contribuir a promover “nuevos estilos de vida y un modelo socioeconómico basado en la centralidad de la persona, en el trabajo decente y en los derechos sociales, como deber de justicia” y convertirse en referencia “de una Iglesia en salida, desde y con las periferias existenciales; desde la oración y la espiritualidad que nos renueva vital y trascendentalmente en este empeño”, contando además, “con la aportación poliédrica de diferentes “culturas y saberes” que “conviven complementándose, enriqueciéndose e iluminándose”.

Este sindicalista, curtido en multitud de encuentros con el Gobierno y los agentes sociales, aceptó el reto de compartir su “saber” con los participante del encuentro virtual, unas 50 personas, en torno al futuro de sistema de pensiones que hoy está en juego a través del diálogo social.

Solidaridad intergeneracional

Sin ocultar el desafío que para la Seguridad Social supondrá la llegada a la edad de la jubilación de los baby boom, en torno al 2045, Bravo, autor del Tema del mes de Noticias ObrerasPensiones. La coherencia, requisito para la concertación”, afirmó que no es de recibo decirle “a las generaciones más numerosas que nacieron en un mal momento”. No se les puede transmitir la idea de “no se les puede dar un tratamiento comparable al que ellos han permitido dar, al financiar toda su vida el sistema con sus cotizaciones e impuestos, a las generaciones anteriores”.

No se le puede decir
a las generaciones más numerosas
que nacieron en un mal momento

Ente otras cosas porque, según argumentó, sí es posible y viable. Tal y como detalló Bravo, todo un experto en Seguridad Social, basta con destinar entre 14 y 15 euros de cada 100 euros que gasta el Estado (un porcentaje que ya están asumiendo muchos Estados europeos) para pagar a los 16 millones de pensionistas que se calcula habrá a mitad de este siglo, cuando en la actualidad se gastan entre 11 y 12, para pagar a 10 millones de pensionistas. “Nos lo podemos permitir, si aumentamos los ingresos del mercado de trabajo y la imposición general y ajustamos algunas cosas. Ese esfuerzo está cuantificado y es manejable”, remarcó.

El Pacto de Toledo

En su exposición, Bravo, desgranó los acuerdos alcanzados y las negociaciones abiertas con el Gobierno y los interlocutores sociales. En este sentido, enfatizó la importancia de la renovación del Pacto de Toledo, en noviembre del año 2020, diez años después del anterior, al sumarse las nuevas fuerzas políticas, en especial Unidas Podemos y Ciudadanos, que han accedido al Congreso (solo la CUP votó en contra; VOX se abstuvo). No obstante ahora queda traducir el consenso político en un acuerdo social entre sindicatos y patronal, de modo que pueda llevarse a la Cortes Generales un proyecto de ley de reforma.

Sin embargo, en las últimas semanas han aflorado tensiones y dificultades, principalmente por la negociación en paralelo que el Gobierno de coalición mantiene con la Comisión Europea, y la actitud de las organizaciones empresariales, que parecen cómodas con su “derecho de veto”, principalmente, en lo que se refiere a la reforma laboral, que es fundamental ya que el empleo es la principal fuente de financiación de la Seguridad Social.

Derogar la reforma del 2013

Las prioridades de los sindicatos, según citó Bravo, son la derogación de la reformas de pensiones no consensuadas con los sindicatos, especialmente la de 2013, para, entre otras cosas, volver a la revalorarización automática de las pensiones, el refuerzo de la equidad del sistema, con la mejora de ingresos, acercando la aportación de modelos contractuales, sectores empresariales y la economía sumergida, a sus ingresos reales, y la eliminación de los gastos impropios del sistema de pensiones, como las políticas de empleo (bonificaciones a las contrataciones, políticos de apoyo sectoriales…). Según su punto de vista, “el déficit debe lucir donde debe lucir, en el Estado que es quien tiene capacidad de intervención”.

Hay muchas políticas que se le cargan
a la Seguridad Social para no hacerlo
al sistema tributario

A su juicio, “España tiene un problema, hay muchas políticas que se le cargan al Seguridad Social para no hacerlo al sistema tributario, con unos ingresos fiscales muy inferiores a la media de la eurozona”. Ese diferencial de ingresos fiscales se debe a dos razones, según expuso: “a una economía sumergida que dobla la de la eurozona, en torno al 19% del PIB”; y “una legislación fiscal, que pareciéndose, tiene vías legales de eludir obligaciones fiscales para determinados tipos de renta: capital mobiliario, impuesto de sociedades y algunos tipos de IVA”.

Protegernos entre todos

“Si mejoramos los ingresos por cotizaciones, haciendo que todo el mundo cotice a la Seguridad Social por lo que gana y en términos comparables a lo que lo hace el conjunto de la ciudadanía, tendremos un sistema de Seguridad Social más potente y un sistema de protección social que nos permitirá atender, no solo las pensiones, también la dependencia, el proceso de digitalización, la integración y la cohesión territorial con la España vacía, y mil cosas más que requieren un esfuerzo para el que el Estado ahora mismo no tiene capacidad”, resumió.

Es viable, además de justo, porque, según declaró, si algo ha demostrado esta pandemia es que “o el Estado nos protege, nos protegemos nosotros mismos a través del Estado, o los niveles de desigualdad se expanden de manera abrupta, mucha gente cae en la marginalidad, aumenta la dualidad entre jóvenes y mayores, personas con empleo estable y con empleo inestable, personas con precariedad y vinculadas a las plataforma, que nos llevan a tener menos recursos, gran desigualdad y mucho menor cohesión social y territorial”.

Redistribución de la riqueza

Gonzalo Ruiz, presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) –movimiento de trabajadores cristianos que edita Noticias Obreras–, intervino en la clausura del diálogo destacando que “el problema de las pensiones no es un problema de sostenibilidad por falta de recursos, sino de falta de justicia en la redistribución y el uso de la riqueza social, lo que son opciones de política pública”.

El problema de las pensiones
no es de sostenibilidad,
sino de falta de justicia

Así lo expresó en su día san Juan Pablo II, cuando afirmó que “en lugar de situar los derechos de las personas trabajadores como criterio fundamental del funcionamiento de la economía, se hace lo contrario, negando un principio básico de justicia”.

Justicia y solidaridad

Para Ruiz, son cuatro las cuestiones fundamentales a la hora de hablar de un sistema público de pensiones: “Primero, los derechos sociales deben estar garantizados por sí mismos, son derechos de las personas por el hecho de serlo, y no pueden ser puestos en cuestión habiendo recursos como hay en el conjunto de la sociedad para satisfacerlos; segundo, los derechos no pueden depender solo del empleo; tercero, los recursos para financiar el sistema de pensiones no puede provenir solo de las cotizaciones, sino también de un sistema fiscal más justo; y cuarto, es necesario trasformar el modelo económico y para ello es clave un modelo de relaciones laborales basado en el trabajo digno”. En definitiva, se trata de “justicia y solidaridad” que demandan “trabajo digno”.

Concluyó señalando que, en la lucha por unas pensiones dignas, “todos somos necesarios y jugamos un papel importante: organizaciones sindicales y de pensionistas, las movilizaciones, las negociaciones y el trabajo institucional, para que haya cada vez mayor consenso social, entendiendo que no es algo que se regala, sino que es de justicia y es necesario”.