La prevención y la salud laboral, derecho fundamental en el trabajo

La prevención y la salud laboral, derecho fundamental en el trabajo
Organizaciones de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo centrarán la próxima jornada del 28 de abril, Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, en conseguir que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) incluya la salud y seguridad como un derecho fundamental en el trabajo.

Actualmente los derechos fundamentales en el trabajo establecidos por la OIT, que obligan a los Gobiernos a rendir cuentas y a su promoción son la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva; la eliminación de trabajo forzoso u obligatorio; la abolición del trabajo infantil; y la eliminación de la discriminación en materia de empleo.

El movimiento sindical internacional (CSI) centra su acción para la jornada del 28 de abril en promover que la prevención y la salud sea un derecho fundamental en el mundo. Antes de que llegara la pandemia, 2,6 millones de personas trabajadoras morían cada año por motivo de enfermedades y lesiones relacionadas con el trabajo. La COVID-19 ha acentuado las enormes debilidades de seguridad y protección en el trabajo, “el panorama resulta ahora más sombrío que en cualquier otro momento de la historia reciente. Ya es hora de que Gobiernos y empleadores revaloricen la salud y seguridad ocupacional situándola al mismo nivel que otros derechos fundamentales en el trabajo” afirma Sharan Burrow, secretaria general de la CSI.

Cumplir el compromiso, proteger la vida

En la Declaración del Centenario de la OIT, acordada por unanimidad entre Gobiernos, empresario y sindicatos, expresa la necesidad de proteger la salud y seguridad de todos los trabajadores y trabajadoras, compromiso fundamental para el trabajo decente. En este mismo sentido, la Organización Mundial de la Salud ya define la salud como un derecho humano esencial. Para el movimiento sindical, es el momento de hacer efectivo este acuerdo al más alto nivel de la OIT, puesto que su reconocimiento como derecho fundamental, supondrá mayores obligaciones para su cumplimiento, por parte de los empresarios, un mayor control y rendición de cuentas de los los Gobiernos, y la protección de la vida de los trabajadores y las trabajadoras.