Cinco trabajadoras cristianas comparten su compromiso militante

Cinco trabajadoras cristianas comparten su compromiso militante
Desde distintos ámbitos de compromiso, cinco trabajadoras cristianas comparten su experiencia en el mundo del trabajo, acompañando personas migrantes y refugiadas; a mujeres en riesgo de exclusión; en el cuidado de pacientes con COVID; en representación de sus compañeras y compañeros de trabajo; o en procesos de conversión a estilos de vida más sostenibles.

Ellas son Carolina, Maika, Marga, Esperanza y Rosa, y sus testimonios fueron recogidos por Celia, Elena, Olivia y Yolanda, para ser publicados íntegramente en el ¡Tú!, revista hermana de Noticias Obreras.

Carolina Castejón
Una luz en los procesos de vida de las personas migrantes

Militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Orihuela-Alicante. Es abogada y directora del Secretariado diocesano de Migración de Alicante/Asti-Alicante (Asociación de Solidaridad con los trabajadores Inmigrantes).

«Acompaña los procesos vitales y documentales de personas migrantes, refugiadas y víctimas de trata para que puedan regularizar su situación, tener mejores condiciones de vida y de trabajo y acceso a una plena ciudadanía. Cuando les asesora jurídicamente aporta luz para que puedan tomar decisiones sobre su situación y sus expectativas en su proceso migratorio desde el conocimiento de la ley.

Conocer sus derechos y obligaciones y tramitar su regularización en España les empodera y clarifica muchas de las situaciones tan duras y precarias por las que pasan o de las que son víctimas.

Las vidas y procesos vitales de cada una de esas personas, de Marta, Olga, Dmitry, Mohamed, Meryem o Gloria… tocan la vida y los procesos de Carolina. “Acompañarles y servirles me evangeliza, a veces me alegro con ellos cuando consiguen su regularización y otras sufro cuando no ha sido posible, o me indigno cuando sus derechos humanos no son respetados”, asegura, convencida de que, en cualquier caso, todos ellos son una bendición y una oportunidad de enriquecimiento personal y de aprendizaje», según le explica a Celia Naharro.

Maika Olivares
Superar la violencia contra las mujeres

Militante de la HOAC de Valencia. Psicóloga. Trabaja en viviendas tuteladas para mujeres en riesgo por exclusión social.

«Acompañamos a las mujeres en su proceso integral hacia la autonomía, económica, personal y emocional. La característica principal que une a mujeres tan diversas de diferentes lugares del mundo es la pobreza y haber sido víctimas de violencia intrafamiliar, psicológica, física o sexual. Tomar conciencia profunda de esta realidad es importante, tener en cuenta que la persona que tengo delante es vulnerable y, aunque entre a los pisos de manera voluntaria, está mediada por la necesidad. Merece ser tratada con el máximo respeto, ser acompañada en su proceso sabiendo que en todo momento es ella quien tiene la opción de decidir sobre su vida.

La militancia en movimientos cristianos especializados en el mundo obrero educa la mirada y la manera de situarte

No dejo de sentir compasión y ternura cada vez que comienzo un proceso con cada una de ellas o con sus hijas o hijos, que en muchos casos se prolonga más allá de su estancia», relata en primera persona.

Margarita Alfaro
Con vocación de servicio en el cuidado de los más necesitados

Militante de la HOAC de Huesca. Auxiliar de enfermería en la UCI del Hospital San Jorge de la ciudad oscense.

«Ha vivido muy de cerca las consecuencias más duras de esta pandemia, cuidando a los pacientes más graves desde la UCI del hospital (…) “Los pacientes que entraban a las dos horas se ponían malísimos. Nos sentimos abrumados”. La UCI se tuvo que duplicar, así como el número de profesionales. Fueron días de desconcierto, con situaciones muy duras para todos.

Todo el equipo hemos estado mucho más sensibles y atentos a las necesidades de las personas, porque además estaban solas, sin familia, y teníamos que asumir un poco más ese papel. (…) Hemos mandado cartas de pésame a las familias de los fallecidos contándoles que, aunque ellos no han podido estar allí, hemos intentado estar cerca de ellos, que no han fallecido solos, que sentimos que haya tenido que ser así.

Reconoce que la fe le ha ayudado a afrontar con esperanza esta difícil situación, apoyándose en el Evangelio y haciéndolo vida cada día…

“Sentía que estábamos lavando los pies cada día a cada persona en estas circunstancias y situación tan especiales, intentando ser feliz haciendo felices a los demás en cada momento”», le cuenta a Elena Moreno.

Esperanza Aritio
«Me gusta estar en la lucha obrera acompañada por Dios»

Militante de la HOAC de Logroño-Calahorra-La Calzada. Auxiliar de enfermería en una residencia de personas mayores y delegada sindical.

De madre y padre hoacista, este movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos «es una parte muy importante de mí, siempre la he visto y vivido de cerca y solo he visto cosas buenas y las malas que aprendes a ver y por las que hay que seguir luchando». Su proceso de formación cristiana “le está ayudando a crecer en su compromiso”.

Ahora me apetece más todo: aprender más, saber más, rezar más…

Ser representante de mis compañeros y compañeras es una labor muy importante que, para mí, significa estar al pie del cañón. Pero nunca sola: “Me gusta estar en la lucha obrera acompañada por Dios”, afirma en su conversación con Olivia Pérez.

Rosa Mª Pinto
Trabajadora comprometida con la ecología integral

Militante de la HOAC de Málaga.

«La encíclica Laudato si’ fue un punto de inflexión en su acción (…)  Intentar integrar este enfoque en hábitos cotidianos ha enriquecido su militancia. “Esta no es una dimensión añadida, sino que las va atravesando todas, para dejar más espacio donde el Espíritu pueda actuar, y acercarnos a una conversión integral”».

Insta a fortalecerse ante la manipulación del mercado, a estar alertas ante el capitalismo “verde” de las multinacionales.

Y en eso anda junto a su equipo, realizando pequeños gestos, tomando decisiones en consonancia con los valores evangélicos: reducir y ser más austeros, participar con otros colectivos y entidades comprometidos con la transformación del sistema desde la economía social, cooperativa y justa. En casa, son socios de Fiare Banca Ética, han contratado con una cooperativa de energía 100% renovable Som Energía, son miembros de Merkaético El Cenacho una cooperativa de productos de cercanía que acerca el consumo responsable a la gente del barrio… y animan a su comunidad a compartir el esperanzador camino de convertirse en una ecoparroquia.

Son muchas las preguntas posibles ante cada decisión de consumo: ¿las operaciones financieras de mi banco son éticas?, ¿mi compañía eléctrica construye presas que amenazan la supervivencia indígena?, ¿en qué condiciones laborales se produce?, ¿es la persona el centro? Responderemos con más claridad si compartimos el discernimiento, como Iglesia, como trabajadoras y trabajadores cristianos, y junto a otros, construyendo una manera de vivir que genere humanidad y cuide la creación», atestigua a Yolanda Cañada.