Carta de una hija de militantes de la HOAC

Carta de una hija de militantes de la HOAC

Ser hija de padres militantes de HOAC, no es cualquier cosa. Ser hija de la HOAC es comerte un caramelo y que su sabor dure toda la vida.

Estar en un grupo de iniciación para ser militante de la HOAC, es hacer mío el compromiso y la lucha que he visto a mi alrededor desde que nací. En esta Hermandad Obrera de Acción Católica he conocido las miserias del capitalismo, el sufrimiento de los empobrecidos, el abandono de los necesitados, el sistema opresor dando palos a la clase trabajadora y un sin fin de verdades que nos llevan a una sociedad poco digna e individualista.

Pero también he conocido los valores que hoy guían mi camino, el amor, la fe, la lucha, el compromiso, la perseverancia, la vida comunitaria, el respeto y algo muy importante, la luz del evangelio. En la HOAC he aprendido a trasladar el Evangelio a la acción en la calle. ¡Y lo que me queda!

Gracias militantes por acompañarme. Seguid siendo ejemplo, seguid siendo lucha, seguid siendo amor. Esta sociedad necesita personas que humanicen la humanidad.