Reivindicar el valor del trabajo de cada persona

Reivindicar el valor del trabajo de cada persona

Este es el segundo año que vivimos un Primero de Mayo marcado por la COVID-19. Ahora, hemos recuperado parte de nuestra vida cotidiana, podemos volver a pisar las calles, muchos han podido regresar a sus puestos de trabajo tras el estricto estado de alarma que marcó el 1º de Mayo del pasado año. Otros no han podido. Porque han perdido su empleo, porque siguen en ERTE o, lo peor, porque ya no están con nosotros.

El primer recuerdo de este Día del Trabajo debe ser para todos los fallecidos por la pandemia, para sus familias y para quienes sufren las secuelas de haber pasado la enfermedad. También esas personas son las olvidadas de este virus tan familiar pero tan desconocido y que puede aún seguir atacando. No se sabe si desarrollarán otras dolencias que marcarán sus vidas y les impedirán trabajar en un futuro. Nuestras peticiones de que la enfermedad se considerase a todos los efectos como accidente laboral no han sido escuchadas, y a muchas personas que se han contagiado en su puesto de trabajo, no se les ha sido reconocido.

Vigilantes aún a la vertiente sanitaria del virus, la gran preocupación está en la crisis socioeconómica y laboral que aún no sabemos si ha terminado de estallar. En el ojo de un huracán de paro y recortes de condiciones laborales, desde USO queremos reivindicar el valor del trabajo de cada persona; la necesidad de defender los derechos individuales y colectivos; el empleo de calidad y las políticas de bienestar social.

Como tercera fuerza sindical de nuestro país, la USO cree que hoy es también un día para pedir responsabilidades y proponer soluciones ante el panorama tan preocupante que vivimos. Un día para señalar a los responsables, para replantear las políticas que nos han traído hasta aquí y para no seguir cometiendo una y otra vez los mismos errores.

La situación general del empleo, junto a la falta de políticas y reformas, está ahogando nuestro presente y comprometiendo el futuro de toda la sociedad. Y es también una oportunidad para grandes planteamientos, porque el camino no puede ser el de seguir siendo espectadores de tanta desigualdad e indignidad, de tanta injusticia y deshumanización, de tanto sálvese quien pueda.

Frente a los que quieren poner por delante la economía,
la economía de unos pocos, no la de todos,
hay que poner a la persona y su dignidad.

Esta situación nos quema a todos. Y, por eso, desde la Unión Sindical Obrera hoy decimos: “haz USO de tus derechos”. Contigo, por ti, queremos defender de forma contundente que:

  • Frente a los que quieren poner por delante la economía, la economía de unos pocos, no la de todos, hay que poner a la persona y su dignidad.
  • Frente a la devaluación del empleo, hay que engrandecerlo. Porque todo futuro pasa por su abundancia y calidad, por su puesta en servicio al bien común.
  • Frente a la precariedad, a los bajos salarios, el despido fácil, la temporalidad y la parcialidad involuntaria como solución, la apuesta debe ser empleo estable; el cambio de modelo productivo; potenciar una economía saneada y equilibrada que perdure; por la innovación y la investigación; por una educación de calidad; por los cuidados, la atención social y sanitaria; por una industria competitiva; por el empleo verde y la transformación del sector servicios. Todos ellos fuentes de valor y progreso.
  • Frente a la crispación, la incapacidad de acuerdos en grandes políticas y el interés partidista; frente a demagogias y discursos de odio o de ataques a los más débiles; debe impulsarse un cambio en la forma de hacer política y dejar de guiarse por beneficios individuales, orientándola al servicio de toda la sociedad. La situación así lo requiere, política con mayúsculas. La protección social, la recuperación económica, preservar el clima, nuestro desarrollo empresarial y tecnológico, y tantos otros aspectos que nos incumben a todos, no pueden esperar más.
  • Frente a un bisindicalismo que monopoliza, es posible otro sindicalismo más plural, más representativo y democrático, más transparente. Frente a un diálogo social que ha fracasado, que no es eficaz ni aglutina todas las sensibilidades de la sociedad, es necesario reforzarse siendo más y haciendo más.

La fórmula de un sindicalismo institucionalizado, de salón o maniatado por estar pegado a consignas políticas, debe evolucionar. Como lo deben hacer otras formas amarillentas de hacer sindicalismo, antítesis de la transformación que necesita nuestro país, justo cuando la sociedad se está jugando más. La ciudadanía se merece más pluralidad, más ambición y nuevos planteamientos que no vengan dictados.

Y, por supuesto, hoy, 1º de Mayo, la USO pone en primer plano, de manera muy especial, a todos los que se han quedado en la estacada: a los desempleados, que no dejan de incrementarse. A los que están en las colas del hambre a diario; a los que su trabajo no les da para vivir y desarrollar su vida con normalidad. A los jóvenes, con sus esperanzas y proyectos vitales en el limbo. Trabajadores pobres, más pobres que nunca. A los que les hemos fallado como sociedad.

Como día internacional, no nos olvidamos de mostrar nuestra solidaridad con todas esas sociedades de tantos países que sufren pobreza, esclavitud e injusticia permanente; falta de libertad y derechos, entre ellos los laborales y sindicales. Un día para reflexionar y acompañar, también fraternalmente en la distancia, a todos los que vivimos en esta cosa redonda que nos empeñamos en jerarquizar.

Estamos ante un 1º de Mayo de compromiso. De proyectar el sindicalismo como herramienta de justicia y concienciación, de sacar brillo a nuestras siglas con orgullo porque, en todo lo que está pasando, la USO ha estado a la altura, al servicio de la gente, en cada centro de trabajo, en cada sede, con cada afiliado, con todos.

Y creciendo con nuestro proyecto sindical independiente. Haciendo USO de nuestros derechos, haciendo valer los de todos.

Viva el 1º de Mayo, viva la Unión Sindical Obrera.