La voz de los jóvenes trabajadores tiene que ser escuchada

La voz de los jóvenes trabajadores tiene que ser escuchada

En este 1º de Mayo, Día Internacional de los trabajadores y las trabajadoras, la Juventud Obrera Cristiana (JOC) se encuentra inmersa en la preparación de su próximo Consejo General que tiene como lema “Somos Clase Obrera, Manos a la Obra”. Por eso mismo, vamos a empezar a compartir la voz de muchas personas jóvenes, de dentro y de fuera de la JOC, que han participado en nuestra encuesta y en la recogida de experiencias de los jóvenes de la clase obrera en diferentes ámbitos que nos definen (estudios, trabajo, fe, ocio, participación social y sindicatos).

Para empezar, nos gustaría exponer la realidad tan frágil e hiriente que están viviendo las personas jóvenes en la actualidad y que hemos analizado a partir de una encuesta que realizamos a más de 400 jóvenes en todo el territorio español.

  • Más de la mitad de las personas jóvenes encuestadas no están trabajando en la actualidad (57%)
  • El 55% de las personas jóvenes que trabajan tienen contratos temporales; el 27% indefinidos; el 16% no tienen contrato laboral; el 2% trabajan como autónomas.
  • El 48% no tienen ingresos propios; el 12% menos de 300€; el 8% entre 300€ y 600€; y sólo el 9% cobra entre 600€ y 900€ al mes.
  • La mayoría no llegan a la jornada completa en sus trabajos, el 30% ni siquiera a la mitad.
  • De las encuestadas que no tienen trabajo, el 45% cree que su próximo empleo será en comercio o en hostelería. El 33% piensan que trabajarán en el sector público (sanidad, educación…).
  • Cerca del 37% está en búsqueda de empleo. Casi la mitad plantea que buscarán empleo en relación a sus estudios, pero están abiertas a otras posibilidades, y la otra mitad, busca empleo de lo que salga. Solo un 7% busca trabajo únicamente relacionado con sus estudios.

Con todos estos datos queremos denunciar que, este sistema capitalista en el que vivimos prioriza por encima de todo la rentabilidad económica y no pone en el centro la vida de cada persona, de cada joven. Cada número y porcentaje refleja la incertidumbre y la precariedad que nos caracteriza como jóvenes y que nos imposibilita crear proyectos vitales en los que el trabajo debería ser un bien en sí mismo, un medio en el que aportar a la sociedad y que nos ayude a desarrollarnos como personas. En vez de eso, parece que tener un trabajo digno hoy en día es casi como que te toque la lotería, y por eso hay que estar agradecida y sentirte afortunada por cualquier cosa que se le acerque.

Trabajo 12 horas diarias y no tengo opción de echar menos,
hay que hacerlas obligatoriamente si no te despiden
y esas horas extras que echamos te las pagan en negro…
–Mario

“Siento que el ser joven lleva asociada la etiqueta de precariedad casi de forma permanente. Ya sea en formato de contratos precarios (cada vez más en forma de contrato en prácticas, incluso habiendo terminado los estudios), o trabajos sin cotizar…; o bien porque aceptas el trabajo que sea para poder sobrevivir. La mayoría de las veces, no podemos elegir, tenemos que conformarnos con lo que haya y encima no te quejes porque tienes trabajo”. –Patricia, militante de la JOC de Burgos.

“Sí que siento que el trabajo, en el mundo capitalista, o eres el empresario (dueño) o eres el trabajador. Siempre acabas sintiéndote un número y sabes que, a pesar de ser bueno en tu trabajo, eres prescindible. Esto hace que o te conformes con vivir en este mundo y aceptar la vida tal cual es, o decidas dar un cambio en tu vida y buscar otras cosas”. –Prado, joven de Canarias.

Son muchos los retos que nos encontramos después de vivir la crisis del 2008 y la que todavía estamos viviendo marcada por la pandemia de la covid-19. En este contexto en el que se están generando nuevas formas de trabajo, tenemos que cuidar que las personas jóvenes no sigan siendo uno de los colectivos más afectados, y para ello hace falta que se escuche la voz de las más jóvenes y se cuente con ella a la hora de crear políticas que ayuden a regular el mundo del trabajo.

“Que tengamos que coordinar varios trabajos para obtener un salario ‘digno’ deja mucho que desear”. –Rita, joven de Madrid.

“Trabajo 12 horas diarias y no tengo opción de echar menos, hay que hacerlas obligatoriamente si no te despiden y esas horas extras que echamos te las pagan en negro porque echamos más horas extras de las que se pueden echar. Me las pagan, pero no te dan la posibilidad de decir que no” –Mario, joven de Sevilla.

“Siempre me han dicho que una buena formación es la clave para encontrar trabajo, pues después de muchos años de estudio, de cursos y másteres, llegas a la vida real y no sirve solo eso. Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia, pero no te den la posibilidad de conseguirla, rechazándote desde el principio por ser joven”. –Carmen, militante de la JOC de Ciudad Real.

Aun con todas estas situaciones, muchas y muchos jóvenes queremos ser motor de transformación de esta realidad y sociedad que nos oprime a nivel social, económico, ecológico, en nuestras relaciones… Somos generadores de esperanza y cambio.

“Mi sueño ahora mismo es cuando acabe mi contrato de trabajo es buscar otro trabajo para poder tener una casa, ya estoy harto de vivir en habitaciones”.Gabriel, militante de la JOC de Madrid.

“Mi sueño profesional es acabar en algo que me guste y a la vez me motive, algo donde pueda contribuir a mejorar mi alrededor aplicando mis conocimientos y todo lo que he estudiado y vivido a lo largo de mi vida. Con esto me refiero, por ejemplo, a aportar ideas para luchar contra el cambio climático y la contaminación, a vivir en un mundo que no se rija por el interés de unos pocos que controlan el mercado de la energía y a mejorar (o tratar de no empeorar aún más) cada día las condiciones en las que vivimos”. –Álvaro, joven de Sevilla.

“Mi sueño a largo plazo es poder seguir trabajando de lo que me gusta, pero por mi cuenta, pudiendo elegir los trabajos que hacer. Y sobre todo, hacerlo con otras personas, crearlo en comunidad. Sentir que trabajo pero que no tengo que renunciar a otros ámbitos de mi vida por tener que trabajar”. –Patricia, militante de la JOC de Burgos.

La JOC quiere ser altavoz de todas estas personas jóvenes, que sueñan con un mundo en el que el trabajo sea expresión de amor, de entrega, en favor de la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, buscando hacer el Reino de Dios en lo cotidiano de cada día. Teniendo como referente a Jesús de Nazaret, creemos que es necesario seguir en la lucha por una justicia social que garantice el derecho a una vida digna de todas las personas jóvenes, sin excluir a nadie, haciendo una gran apuesta por la comunidad, porque Somos Clase Obrera, así que no podemos hacer otra cosa que ponernos manos a la Obra.